Película: Llamada perdida (2008)

Serán mis defectos, acierta cierto aserto del nada aséptico refranero español (perdón por el cuasi trabalenguas…). Dicen las gacetillas que el novel director francés Eric Valette no quiso ver la original Llamada perdida (2003) de Takashi Miike, para no dejarse influir, pero sea de una forma u otra, lo cierto es que entre ambas cintas hay un abismo: el que media entre hacer un filme “de atmósfera”, como hizo el nipón con su potente filme, a hacer una película carente de personalidad, que busca el miedo en el susto antes que en la creación de un clímax de horror, como sucedía en la obra original.


Así las cosas, esta versión americana del ya clásico filme de terror japonés resulta ser más de lo mismo, sin el aura preternatural de su modelo pero con sus (alguno tenía) defectos. Por lo demás, nada nuevo: casi todas las películas yanquis que han versionado filmes de miedo nipones renquean del mismo pie. El esquema argumental se copia con una fidelidad perruna, y cuando se aparta de la trama original es para empeorarla, con la fatua historia de las dos hermanitas y su mamá, sus malos tratos con sorpresa incluida…


Todo demasiado previsible, como lo son las muertes de los sucesivos adolescentes que, como si fuera una versión “aggiornada” de las sagas de Viernes 13, Pesadilla en Elm Street, Halloween, Scream y Sé lo que hicisteis el último verano, inevitablemente salpican (qué verbo más propio, en este caso…) la historia.


No sé si el cineasta francés que ha patroneado este empeño inútil tendrá porvenir; dicen los que han visto su escasa obra anterior que es un tipo con mundo interior, pero se ve que cuando hizo esta Llamada perdida debía andar de viaje por algún mundo exterior… No sería justo no reconocer algún momento de genuino terror, sobre todo en la escena casi final en el hospital abandonado a fuer de achicharrado; también es verdad que el guionista hace que la protagonista sea tonta de baba, acudiendo a semejante lugar en el peor momento, cuando se acerca su hora de la verdad, la de morir de forma espantosa; pero con esas inverosimilitudes, y con el carácter de caprichosos demiurgos de los libretistas, hay que contar.


Entre los actores no deja de ser curiosa la presencia de Edward Burns, en su primera incursión en el cine de terror, en lo que parece una defección, no sé si definitiva, del estilo de comedia romántica y un pelín transgresora que parecía ser su marca de estilo. Y es que, ¡ay!, se tiene la cuestionable costumbre de comer todos los días…


 


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85'

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Llamada perdida (2008) - by , Jan 20, 2017
1 / 5 stars
De mis imitadores...