Película: Lo que sé de Lola Hay un tipo de cine en España, osado en su contenido, que propugna caminos que otros no se atreven a hollar: es el caso, por ejemplo, de Jaime Rosales, el triunfador de los Goya de 2007 con su “La soledad”, pero que anteriormente ya había llamado poderosamente la atención con “Las horas del día”. Hay otros cineastas, más crípticos, como Marc Recha o Pablo Llorca, que directamente abogan por el cine anarrativo. Sin llegar a esos extremos, el laureado cortometrajista Javier Rebollo debuta en el largo con esta interesante, atípica “Lo que sé de Lola”, retrato de un misántropo francés, que vive con su madre enferma, a la que asiste diariamente, un hombre sin oficio ni beneficio pero que enseguida adivinamos vive de la pensión de la madre, y después de su herencia, cuando ésta, no tardando mucho, muera. Este hombre callado y aparentemente sin emociones despertará (sin parecerlo) a la vida cuando una nueva vecina irrumpa en el vecindario, una española ruidosa y vitalista, de la que nuestro protagonista pronto se convertirá en una suerte de entomólogo que escudriñará sus actos, sus idas y venidas, sus deseos, pero sobre todo sus reiterados fracasos profesionales y personales.
La mirada de este entomólogo, como la de sus colegas científicos reales, pronto se contaminará del objeto estudiado, y empezará a intervenir en la vida de Lola, inadvertidamente para ella: deja dinero para que lo encuentre cuando está en la ruina, viaja a su pueblo natal, siguiéndola, cuando la chica parece haberse quedado embarazada de una relación con un taxista casado… todo ello sin que la chica advierta que una especie de extraño ángel de la guarda la observa continuamente, un “voyeur” que no se corresponde con el concepto habitual de mirón.
Cine de la contemplación, sin apenas movimiento, Rebollo deja su cámara reposar, para que sean los actores los que entren y salgan de plano, o mantiene la cámara sobre los rostros de ellos para extraer oro de la faz hierática de Michael Abiteboul o de la cara histriónica de Lola Dueñas.
Cine de las emociones secretamente reprimidas, late un amor imposible en ese hombre que observa a su vecina, sin casi conocerla, hasta amarla más allá de cualquier posibilidad, aunque ésta se presente de la manera más extraña: entonces él será, sólo durante un tiempo, el amante esposo, el virtuoso marido apócrifo.
Hermosa película, extraña pero tan estimulante, nos confirma que el cine no requiere un gran presupuesto sino un gran talento; y Javier Rebollo está bien servido de esto último…

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112'

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Lo que sé de Lola - by , Sep 13, 2007
4 / 5 stars
La mirada del entomólogo