Película: Lope

El cine industrial español continúa por donde solía: enormes presupuestos confiados a películas de interés limitado. Aquí se nos cuentan algunos años de la juventud de Félix Lope de Vega y Carpio, conocido en el siglo como Lope de Vega, uno de los grandes talentos de la literatura española, prolífico autor y hombre de atribulada vida: mujeriego, casado en varias nupcias, tuvo amantes de toda laya y un considerable número de hijos legítimos y naturales, luchó en las filas del ejército español y terminó tomando los hábitos.


Con la vida de este hombre en el que todo era desmesurado, desde su talento hasta su producción literaria (escribió casi dos mil comedias en unos cuarenta años de actividad, a una media de una comedia cada semana; eso sin contar más de tres mil poemas, varias novelas y epopeyas), se podía hacer una buena película, pero tendrá que ser en otra ocasión.


El cineasta brasileño Andrucha Waddington, experto en “spots” publicitarios y con cierta experiencia en cine en su país de origen, es el encargado de poner en imágenes esta costeada producción hispano-brasileira, con un presupuesto, trece millones de euros, manifiestamente irrecuperable: efectivamente, la primera semana de su estreno en España, tras una brutal campaña audiovisual, se ha saldado con unos deprimentes 700 mil euros.


Y es que seguimos sin aprender: no se trata de montar fastuosos presupuestos con los que presentar apreciables ambientaciones de la época, lo que está razonablemente bien conseguido: por encima de esa fachada, de ese paisaje, lo que hay que tener es una historia mínimamente interesante, y además contarla con ganas, con pasión, y por supuesto con talento.


Nada de eso hay, aunque la vida y obra de Lope de Vega hubiera dado para ello y para mucho más; como sus coetáneos Shakespeare, Quevedo o Cervantes, Lope fue un hombre de vida tumultuosa, y el pasaje concreto de su existencia que se nos narra, el doble enamoramiento del poeta hacia la hija de su patrono, el empresario teatral Jerónimo Velázquez, y la hija de un hombre de elevada posición, sin duda interesante a priori, está mal desarrollada, más atento Waddington a hacer una banal historia de capa y espada, con frecuentes duelos de esgrima que no se puede decir que estén filmados de forma brillante, que a dar consistencia, intensidad y fuerza a su película, virtudes que sólo alcanza a ráfagas, en momentos puntuales, y casi siempre gracias a la calidad individual de algunos intérpretes, como un espléndido (como siempre: no es noticia) Juan Diego, o una notable Leonor Watling, capaz esta última de hacer creíble un personaje con escasa “carne” y peores diálogos.


De Alberto Ammann mejor no hablamos: creíble en su personaje de Celda 211, no tiene talla, sin embargo, para vestirse con los ropajes del más grande poeta que diera el Siglo de Oro español (bueno, junto a Quevedo y Góngora, claro). Lo dicho, otro fiasco del cine español. Y van….


 


Lope - by , Sep 08, 2015
1 / 5 stars
No es eso, no es eso...