Película: Los descendientes

Alexander Payne logró notoriedad en 2004 con su Entre copas, que guionizó y dirigió, si bien nunca compartí los (exagerados) entusiasmos que suscitó entre la crítica instalada y hasta en la sin instalar… Se habló de un nuevo talento en la comedia dramática, una nueva forma de hablar de sentimientos en gente corriente, pero, sinceramente, me pareció que se quería ver en la película más de lo que realmente había.


El gran recibimiento que ha tenido este su nuevo filme, Los descendientes, me confirma en lo que había barruntado: Payne es un guionista hábil, que tiene buena mano para historias que, sobre el papel, tienen cierto gancho, pero también un mediocre director, incapaz de poner en escena con solvencia las escenas que imagina.


Aquí estamos en el novedoso paisaje de Hawái, el quincuagésimo estado USA, localización que, ciertamente, no es habitual en el cine yanqui. Quizá el hecho de que el actual inquilino de la Casa Blanca naciera en estas islas polinesias haya contribuido a poner en el mapa un archipiélago que pocas veces tiene cabida en las pantallas de la metrópoli, lo que equivale a decir en las del resto del mundo.


Abogado heredero de ricas propiedades pasa por el duro trance de tener a su esposa en coma tras un accidente acuático; tiene dos hijas, una de corta edad y la otra adolescente, y el leguleyo no sabe como actuar como progenitor con dos seres que son casi desconocidos para él; el descubrimiento de que la comatosa le había estado poniendo los cuernos dará un giro a la situación…


Pero lo que así contado puede tener su interés, a la hora de ser plasmado en imágenes resulta un pequeño desastre: Payne es un cineasta carente de estilo, no sabe dirigir a los actores (no entiendo cómo se ha escrito que George Clooney hace su mejor interpretación: cómo serían las otras…) y le cuesta la propia vida enhebrar con soltura una narración para que sea inteligible. Es un cineasta patoso, desastrado y tosco, y los resultados en estos casos no pueden ser buenos.


Los descendientes, de ampuloso título, apenas si tiene momentos realmente cinematográficos; por apuntar alguno, citaremos el de la escena en la que la quisquillosa (por decir algo…) adolescente se entera por su padre de la irreversibilidad del coma de su progenitora, dada por Payne, en uno de esos destellos que no prodiga, con la chica hundiéndose en la piscina, mientras toda su ira sorda, sus lágrimas, se concentran bajo la lámina de agua, ningún sonido más allá del propio corazón que se intuye acelerado, de la propia rabia que pugna por estallar. El resto es el típico producto de un pegaplanos sin talento, que llega hasta el punto de destrozar una de las escenas clave del final (que no desvelaremos), entre Clooney y sus primos de espantosas camisas, que pretendía ser de aliento lírico y termina siendo de desmochada palabrería.


Si éste es el futuro de las dramedias norteamericanas, apaga y vámonos. Menos mal que los carcamales de la Academia de Hollywood sólo la han nominado a cinco Oscars, aunque todavía estar por ver que no sea la candidata tapada y le dé sopas con honda a The Artist y La invención de Hugo; sería para decir, como en el Mayo Francés: que paren el mundo, que me bajo…


 


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115'

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Los descendientes - by , Jul 25, 2017
1 / 5 stars
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