Película: Los últimos días Contra todo pronóstico, los hermanos Pastor, David y Àlex, a su regreso a España, tras su etapa norteamericana, parece que han perdido los libros en el trayecto desde los USA hasta esta nuestra Celtiberia (show, añadiría ese visionario que fue Luis Carandell).

Porque su anterior filme, Infectados, realizado allá en el país del In God We Trust, lo cierto es que era una película muy apreciable. Era de terror pero iba bastante más allá que provocarnos sustitos, que parece ser la tónica del género en estos infectos años. Pero en su primer largometraje en España, este Los últimos días, no han estado finos. El único valor que cabe atribuirle es el de tener la osadía de plantear una situación apocalíptica, o postapocalíptica, en los terrenos de la vieja piel de toro española, y no, como es habitual, en el solar patrio de George Wahington. Aquí en España hay poca tradición en el tema: quizá la reciente Fin, o en televisión la serie El barco (de la que por cierto David Pastor ha sido guionista de algunos de sus episodios) han planteado situaciones de fin del mundo, aunque generalmente con escaso éxito artístico. Los últimos días plantea una situación también como de trompetas del Apocalipsis: la gente, a la manera descrita por Luis Buñuel en El ángel exterminador, da en concebir un terror letal a la hora de salir al exterior, como si se apoderara progresivamente de la especie humana una suerte de agorafobia de carácter epidémico. En ese contexto, el protagonista, un programador informático a punto de ser despedido de su empresa, y tras tres meses de enclaustramiento en el edificio donde trabajaba, concibe viajar por el subsuelo (metro, cloacas) hasta su casa, para reencontrarse con su novia. Su compañero de viaje, por mor del destino (un GPS convenientemente observado en el momento oportuno, un venial chantaje), será precisamente el asesor de recursos humanos que habría de despedirlo cuando el mundo era mundo.

Así se inicia este (literal) descensus ad inferos de dos hombres teóricamente contrapuestos, pero que aprenderán, por el camino, a respetarse e incluso a apreciarse.

Pero hasta aquí llegan los méritos. A partir de ahí todo es bastante inferior: el guión tira de banalidades, de giros inverosímiles, de trucos de (mal) guionista. La interpretación es lamentable, con dos protagonistas, Gutiérrez y, sobre todo, Coronado, que son buenos actores cuando están adecuadamente dirigidos, pero que cuando, como en este caso, son dejados a su aire, se acartonan, dejan de ser los personajes que deberían ser para convertirse en histriones, pasados de rosca, sin matices. La dirección de los hermanos Pastor no pasa de artesanal, pulcra pero sin personalidad. Nada hay que recuerde la intencionalidad de su anterior y tan interesante Infectados.

Una pena, porque el empeño lo merecía: hay un buen diseño de producción, las infografías, en general, funcionan bastante bien, y se trataba de un ambicioso proyecto, sin embargo no excesivamente caro (unos cinco millones de euros), y con intenciones de exportación, pero mucho me temo que todo quedará en nada.

Otra cosa sería estudiar (a lo mejor alguna vez lo hacemos) por qué el cine actual insiste con tanta frecuencia en el Apocalipsis y, sobre todo, en el mundo devastado que le seguirá, donde el ser humano dejará de ser civilizado para convertirse en, otra vez, un cazador de mamuts (y quizá no sólo metafóricamente…).

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92'

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Los últimos días - by , Mar 30, 2013
1 / 5 stars
Un ángel exterminador brutal