Película: Madre e hijo El cine rumano sigue dando muestras de una pujanza poco habitual. Desde luego, no conocida en los tiempos de la inicua dictadura de Ceaucescu; tampoco es que descubra el Mediterráneo: los regímenes totalitarios sólo son buenos para los caudillos que ejercen la represión y su cohorte de aduladores, y malos para todo lo demás; también para el cine.

Pues sobre todo desde el comienzo del siglo XXI nos está llegando (a cuenta gotas…) algunas interesantes, a veces excelentes, muestras de cine rumano. Por citar sólo las más estimulantes mencionaríamos la extraordinaria 4 meses, 3 semanas, 2 días, una notabilísima indagación de Cristian Mungiu sobre la cuestión del aborto y cómo se afrontaba en los años de plomo del Conducator, el título con el que se autodenominaba aquel felón que respondía por Nicolae Ceaucescu; La muerte del señor Lazarescu, bajo la dirección de Cristi Puiu, fue otro de los títulos imprescindibles del cine rumano de los años cero de esta centuria vigésimo primera; entre otros títulos a tener en cuenta también habría que mentar filmes como Boogie e Historias de la edad de oro.

Madre e hijo confirma la actualidad, el buen pulso y la capacidad creativa del cine del país que conquistó para el Imperio Romano el emperador (hispalense, por cierto) Trajano. Se trata de un potente melodrama que va de menos a más. Es curioso porque comienza casi en un anticlímax: una mujer, cuyos rasgos, ademanes, vestimenta y hábitat la delatan como de clase alta, habla con su hermana sobre las desconsideraciones que su hijo comete contra ella, atribuyéndolas a la negativa influencia de la actual pareja de su vástago. Posteriormente se entera de que su hijo ha atropellado y matado a un niño en un accidente de tráfico en el que su vehículo iba demasiado deprisa. Entonces todos los recelos y resentimientos quedan a un lado: sólo queda la madre dispuesta a todo para salvar al hijo…

Decíamos que la película de Calin Peter Netzer va de menos a más; en puridad no sería exactamente así, sino que el director, con buen criterio, opta por ir graduando la intensidad; las primeras y banales escenas, con el desahogo de la protagonista con su hermana y la posterior celebración de su cumpleaños en un ambiente de alto copete, irá cediendo su lugar al drama, que se presenta con su carga de desconcierto e improvisación en toda tragedia: hay que acudir a la comisaría, la familia del niño está desolada y enfurecida, la madre enseguida intenta poner los medios para quitar hierro a los hechos imputados a su retoño.

A partir de ahí, asistiremos a los esfuerzos, a veces velados, otras de forma descarada, que la bien posicionada mujer desarrollará para minimizar los actos de su hijo: favores a policías, sobornos a testigos, presiones a jueces y fiscales… Quedará un último fleco, desactivar a la familia doliente, si bien este último tramo se desvelará como el más duro, el más descarnado, el momento en el que la propia y tan poderosa madre y su tiquismiquis hijo se dejarán el corazón, quizá el alma.

Con un último tramo de una intensidad emocional demoledora, sin por ello recurrir a los tópicos trucos “ad hoc”, Netzer consigue momentos antológicos (el torturado encuentro del padre del niño muerto y de su homicida, visto a través del retrovisor del coche, cine puro), terminando en un anticlímax que deja literalmente groggy al espectador.

Cine realista, cine de la realidad, es también cine denuncia de una clase, la dirigente, que en Bucarest, en Madrid o en Pekín, ejerce siempre sus influencias para que sus daños sean los mínimos, por no decir inexistentes. Como siempre, a los parias les tocará pagar, aquí con sangre, dolor y lágrimas, y los poderosos se irán de rositas: la historia de siempre, aquí contada con esa fuerza que parece consustancial a los cineastas rumanos, al menos de aquellos que nos llegan.

Notabilísimo ejercicio interpretativo de la protagonista, una Luminita Gheorghiu a la que ya admiramos en dos de los títulos antes mentados, La muerte del señor Lazarescu y 4 meses, 3 semanas, 2 días, aquí en un personaje de inusitada fuerza, una absorbente madre cuya obsesión por mantener bajo su control a su hijo ha terminado volviéndose contra ella, aunque intuye que en la inesperada tragedia del accidente puede haber una ocasión de oro para poder volver a conseguir su favor.

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112'

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Madre e hijo - by , Jun 06, 2014
4 / 5 stars
Minimizar los daños