Pelicula: El neozelandés Andrew Dominik hace con ésta su tercera película, tras darse a conocer en España con El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007), que consiguió dos nominaciones al Oscar pero no triunfó en la taquilla. El film, que participó en el Festival de Cannes 2011, donde fue bien recibido por la crítica, está basado en la novela del periodista americano George V. Higgings, publicada en 1974, Cogan's Trade, que se convirtió en un clásico del género negro.

Cuenta la historia de dos rateros que, conducidos por Frankie, recién salido de prisión, atracan una partida de póquer ilegal sin saber que estaba organizada por la mafia, lo que será su sentencia de muerte. El sicario Jackie Cogan es llamado para solucionar el problema.

Dominik, cuando vio la cinta El confidente (1973), de Peter Yates, interpretada por Robert Mitchum, se interesó por el autor de la novela, se enamoró de la que sirve de base a esta producción y le propuso a Brad Pitt llevarla al cine, con quien ya había hecho El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, y éste aceptó. Esta cinta policiaca nace en la crisis actual, como ocurrió con la de la Gran Depresión, pero a diferencia de aquélla, en ésta tiene como fondo la política y los discursos de Obama para ganar las elecciones, algo de lo que abusa.

En su trama se refleja el sórdido mundo de los mafiosos, de los ladrones de poca monta que intentan sobrevivir en un mundo de traición y violencia, de gángsteres inmorales, de la hipocresía de la sociedad americana que mantiene el juego de las timbas ilegales, con alusiones a la crisis actual. Como dice el protagonista al final: "América no es un país, sino un maldito negocio".

La acción, que en la novela sucede en los años 70, se lleva aquí a una Norteamérica actual al borde del desastre, en donde no hay más que paro y cuya salida es el delito, la corrupción y el dinero ganado de manera ilegal, o lo que es lo mismo, la otra cara del sueño americano, con una ácida crítica al capitalismo.

Todo ello está unido a una trama policiaca en la que no falta la violencia de un duro asesino que mata a sus víctimas sin mirarlas a los ojos, los golpes de efectos y extensos diálogos llenos de cinismo, entre las escenas fuertes realizada de forma brutal, a cámara lenta, que aminoran el ritmo de la película.

El film es una especie de metáfora sobre el mundo financiero y la crisis económica actual, mezclado con la política cuyos personajes tratan siempre de buscar un culpable.

Sobresale la serenidad de James Gandolfini interpretando a un deprimente sicario alcohólico, y Richard Jenkins como un abogado que hace de correo de la mafia, que como  el resto de personajes están bien definidos.

Andrew Dominik lleva a cabo la dirección de la película con cierta originalidad, aunque algo plana, sin mucha emoción, ni profundidad, cuidando más la estética que el texto y siempre con dominio de la narración.

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97'

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Mátalos suavemente - by , Oct 15, 2012
2 / 5 stars
La crisis a través de un thriller