Película: Mejor... imposible James L. Brooks tiene ganado el cielo audiovisual al ser el co-creador de Los Simpson. A partir de ahí, cualquier otra cosa que haga quedará ensombrecida por el hecho de haber participado de forma fundamental en la creación de la más longeva, estimulante, desprejuiciada, influyente serie que se haya hecho en la televisión norteamericana desde sus inicios. Así las cosas, incluso el hecho de que haya ganado él solito tres Oscar por La fuerza del cariño (Mejor Película, de la que era productor, Mejor Dirección, Mejor Guión; otros participantes en el filme obtuvieron también sus correspondientes estatuillas), no tiene la enorme repercusión de su preeminente participación en la serie de la familia amarilla más famosa del mundo mundial.

Brooks debe ser consciente de ello, porque sus apariciones como director de cine menudean: entre 1984 y 2013 (fecha ésta última en la que se escribe esta crítica) ha dirigido sólo seis largometrajes, a razón de uno cada cinco años, más o menos. Digamos ya que tampoco es que Brooks sea un cineasta exquisito: sus películas suelen ser resultonas, y de hecho con La fuerza del cariño se llevó los Oscar gordos de su año, si bien el tiempo demostró que era mucho más superficial de lo que aparentaba (que ya era mucho). Sin embargo, con el tiempo, el productor y co-guionista de Los Simpson demostró que también había crecido como director, y quizá la mejor prueba sea este Mejor… imposible, una comedia entreverada de romanticismo atravesado, con un protagonista, el personaje que interpreta Jack Nicholson (imposible imaginar otro actor más apropiado para este rol), que resulta ser un auténtico bombón, aunque no precisamente por sus virtudes: misógino, homófobo, maniático, hipocondríaco, aprensivo, supersticioso, disfruta (quizá sin darse cuenta) humillando a los demás… en fin, un tesorito. Hacer evolucionar a este carajote era el reto del filme, cómo pastorearlo para que, sin dejar de ser él, llegue a comportarse como un ser humano más o menos normalito. Y todo ello sin que rechine, porque con demasiada frecuencia el cine (y la televisión, y la literatura, y el teatro: en general todas las artes habitualmente narrativas, en sus muy diversas formas) cae en el error de considerar que el autor del texto puede mover a sus criaturas a su antojo, sin que sus movimientos, físicos o, sobre todo, morales o mentales, tengan una justificación evidente.

Brooks, co-autor también del guión, no cae en ese error, y los movimientos en el carácter del protagonista están tasados, medidos y motivados, lo que tanto se agradece. Así las cosas, Mejor… imposible resulta ser una agradable comedia sobre un ser humano tocado del coco, y cómo puede aprender a controlar sus manías (porque perderlas, como el alcohólico su adicción, no las va a perder) gracias a una camarera cuyos problemas no llegan al metro de estatura, tiene asma y llena su vida de visitas a urgencias: ese hijo con crónicas deficiencias de salud que, sin saberlo, será la llave de acercamiento entre su madre y el gilipollas del hombre al que ella atiende todos los días en la cafetería.

Comedia romántica que ciertamente se escapa de los cánones habituales, es interesante también por los puentes que tiende entre gente que parece como el agua y el aceite: el cinófobo (la palabra no existe, pero debería existir: dícese de quien siente odio hacia los perros) que, sin embargo, se verá compelido a alojar en su casa durante algún tiempo a un tierno chucho… el homófobo que habrá de compartir casa, mesa y mantel (no cama: hasta ahí podríamos llegar…) con su vecino gay… un crescendo en la progresiva humanización del inhumano que, ciertamente, está dada con convicción y credibilidad.

Jack Nicholson y Helen Hunt obtuvieron, muy merecidamente, los Oscar relativos a Mejor Actor Protagonista y Mejor Actriz Protagonista.

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139'

Año de producción

Mejor... imposible - by , Dec 24, 2013
3 / 5 stars
Retrato del maniático impenitente