Película: Midnight special

Jeff Nichols es uno de los más interesantes componentes de la nueva generación del cine indie USA, la que ha tomado el relevo a los Jim Jarmusch, Hal Hartley y John McNaughton de hace veinte o treinta años. En la nueva generación indie USA hay gente estimulante; además de Nichols habría que citar a cineastas como Jeremy Saulnier (Blue ruin) y David Robert Michels (la terrorífica It follows), entre otros.


Nichols tiene ya una filmografía no demasiado extensa pero sí atractiva: debutó con Shotgun Stories (2007), que llamó poderosamente la atención, sensación que se prolongó con su posterior Take shelter (2011) y que llegó a su culmen con la que hasta ahora se puede considerar su obra maestra, Mud (2012), relato que mezclaba con pasmosa habilidad el mito del perdedor con un universo a lo Huck Finn, pero mucho más sombrío, y que además nos permitía gozar de la constatación de que a Matthew McConaughey la madurez le ha sentado estupendamente como actor, y el descubrimiento de un jovencísimo actor, Tye Sheridan, que está llamado, si no se malogra a un futuro esplendoroso.

Midnight special es un filme extraño: parte de una situación atípica, de la que no sabemos apenas nada: se da la alerta por televisión de que un hombre ha secuestrado a un niño de ocho años, y que medio país está a la busca y captura de este hombre. Pronto sabremos que es el padre del crío, y que con un amigo de la infancia huyen en busca de la madre del chiquillo; éste posee extraños poderes, en torno a los que se formó una secta entre lo religioso y lo fanático, llamada El Rancho. El gobierno busca capturar al niño para estudiar sus poderes y la posibilidad de utilizarlos en su beneficio; la secta también envía sicarios para recuperar a su preciado tesoro…

Con el nuevo filme de Jeff Nichols pasa lo que suele ocurrir con las intrigantes historias de misterio y desasosiego en las que es especialista M. Night Shyamalan: tienen muy interesantes formulaciones, un inquietante planteamiento y nudo, para llegar a un desenlace que, la verdad, no está a la altura del metraje precedente. Es el caso: Midnight special plantea una historia interesantísima, llena de incógnitas, con ese arrapiezo de apenas 8 años que es capaz de emitir una potentísima luz con sus ojos, de hacer temblar una casa con la fuerza de un brutal terremoto, de hablar lenguas que desconoce, de descifrar crípticas localizaciones de instalaciones sensibles del gobierno: un ser omnisciente, cuasi omnipotente, en el cuerpecillo enclenque de un niño tirando a famélico. La persecución de la que es objeto, tanto por el FBI como por los fanáticos de la secta, y la huida desesperada de sus protectores, dada por Nichols con notable sentido cinematográfico y buen pulso narrativo, se viene abajo en el último tercio del filme, cuando se van aclarando las incógnitas y lo que aparece (sin ánimo de “spoilear”) es una resolución mucho más convencional, más estandarizada, con escenas finales que entran de lleno en el gigantismo típico del Hollywood comercial: para este viaje no hacían falta tantas alforjas.

Pero, salvo ese último tercio de la película, lo cierto es que todo lo anterior es muy sugestivo, a ratos incluso subyugante. Desequilibrio, pues, en esta historia inquietante que, de todas formas, está inteligentemente rodada por Nichols, autor también del guión; es curioso porque diríase que esas últimas secuencias, las que descubren el (pasteloso) desenlace, son precisamente las rodadas con menor convicción, como si el director y guionista fuera consciente de que el último tranco de su historia no estaba al mismo nivel de lo que había sugerido hasta entonces.

En el reparto, mención especial para un Michael Shannon que es el actor fetiche de Nichols, habiendo trabajado hasta ahora en todas sus películas; Joel Edgerton se está convirtiendo, a la chita callando, en uno de los más interesantes actores de su generación, casi siempre en papeles secundarios que él resuelve con una pasmosa facilidad; entre los actores de reparto me quedo con la memorable intervención, en un pequeño papel, de David Jensen, capaz de transmitir con su sola mirada la turbación de la pavorosa adicción a lo sobrenatural; y aparece Adam Driver, confirmando que su elección para el personaje de Kylo Ren, el nuevo villano de la saga Star Wars, fue un auténtico fiasco; conozco osos de peluche con más carisma, con más brío que este cara de palo…


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112'

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Midnight special - by , Nov 19, 2016
3 / 5 stars
Extraña, inquietante, desequilibrada