Película: Mientras duermes Parece que Jaume Balagueró está evolucionando. No es que su cine se aparte del terror, o al menos no enteramente: esta Mientras duermes pone en tensión al más pintado, pero parece que empieza a caminar más por la senda del thriller que del terror puro. De entrada, el miedo que produce (porque lo produce) con esta su nueva película nada tiene que ver con elementos sobrenaturales ni con sustos de cualquier naturaleza, sino de la introspección en la mente de un individuo que sólo concibe la vida como forma de amargar la existencia de otros. Vale, conocemos muchos tipos así, marrajos que se dedican, desde gobiernos a pocilgas, a hacer sufrir a los demás, pero este personaje cabrón (porque no hay otra palabra que lo pueda definir mejor en español) que protagoniza la película representa, seguramente, la quintaesencia de la maldad humana, enfocada monográficamente a hacer la vida imposible de otra persona concreta, como un Hyde que se dedicara en cuerpo y alma a destrozar a los demás.

Balagueró ya nos aterrorizó adecuadamente en otros apreciables filmes anteriores, además en cadencia creciente: Los sin nombre, Darkness, y sobre todo REC, aunque menos en su secuela REC 2. En casi todas ellas (quizá salvo la primera) los terrores eran físicos, pero aquí se han cambiado por mentales, o mejor aún por psicológicos: el mal que inflige el protagonista en su inadvertida víctima no tiene ningún componente corporal (si exceptuamos la cuestión copulativa, que es otra historia), sino que todo se forjará en la mente del canalla y se plasmará en la desvalida existencia futura a la que aboca el felón a la chica objeto de su vesania.

Filmada con una elegancia casi de clásico, Mientras duermes es cine mayor, bien hecho y mejor resuelto, con un guión de orfebrería de Alberto Marini en el que cuadran todos los parámetros, sin flecos, una historia distinta contada con soltura, pero también una muestra de hasta qué punto (y no hace falta más que leer cualquier periódico, ver cualquier telediario, asomarse a cualquier web de noticias) el hombre no es que sea un lobo para el hombre, como decía Plauto, sino un auténtico, execrable monstruo carente de piedad.

Luis Tosar vuelve a brillar a gran altura: ha cambiado la voz cavernosa como de tenor y el aspecto de bestia sin domeñar de su personaje de Malamadre en Celda 211 por este portero, César, cuya perfidia es, sin embargo, tantas veces superior a aquel que atemorizaba por su aspecto. Aquí, sin embargo, con su batita de conserje, con sus modos suaves y su lengua viperina, parece más un Risto Mejide (información para lectores no españoles: sujeto de incierta cualificación que se hizo popular como jurado de Operación Triunfo, al tratar a los concursantes casi literalmente a patadas) que se hubiera reconvertido, crisis mediante, en portero de casa de vecinos.

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100'

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Mientras duermes - by , Nov 01, 2011
3 / 5 stars
Risto, portero