Película: Misión Imposible : Nación secreta

La saga cinematográfica que iniciara Brian de Palma con Mission: impossible (1996), continuadora de la brillantísima serie televisiva del mismo nombre, inventada por Bruce Geller en los años sesenta, lleva camino de convertirse (aparte de en la evidente franquicia que ya es) en una suerte de James Bond bis, pues los caracteres, temas, asuntos que se tratan, e incluso las estéticas, cada día se parecen más a las basadas en las historias de Ian Fleming (bueno, ya no; hace algún tiempo que se acabaron los originales fleminguianos y ya se escriben los guiones de 007 sin su base argumental).

Misión imposible. Nación secreta es un buen exponente de este progresivo proceso de lo que podríamos llamar “bondización”, con su historia en la que el protagonista ha de enfrentarse a un carismático villano de poderes casi taumatúrgicos, al frente de una poderosa organización para el mal (aquí el llamado el Sindicato, formado por agentes secretos supuestamente muertos pero en la realidad reclutados para la causa de acabar con los Estados que los sojuzgaron); también tendremos a la chica antagonista, con sus dobleces, que no se sabe bien si está a favor del héroe o dispuesta a matarlo; habrá extraordinarias escenas de acción y hasta aparece el primer ministro británico y el equivalente a M (el jefe del MI6, el servicio secreto de Su Graciosa Majestad, que en las últimas entregas de James Bond era interpretado por la gran Judi Dench); nada más que falta que hubiera un equivalente a Q, el ingeniero que diseña sofisticados “gadgets” para 007, para que Ethan Hunt, el protagonista de la serie fílmica de Misión Imposible, fuera enteramente James Bond, el agente secreto con licencia para matar.

Ello no supone, en puridad, ningún tipo de menoscabo: el cine de hoy, y quizá el de todos los tiempos, no es sino una batidora de temas, estéticas y “looks”, y lo que importa no es tanto la originalidad (aunque nos gusta tanto cuando aparece) como que el resultado de ese gazpacho sea coherente, y sobre todo consistente. Esta quinta parte de la saga cinematográfica se puede considerar dentro de los parámetros normales: está dirigida con solvencia, no se nota demasiado la pleitesía hacia el jefe de todo esto (obviamente Tom Cruise, uno de los hombres más poderosos de la industria de Hollywood), y cumple con su objetivo de dar dos horas largas de entretenimiento sin romperse demasiado la cabeza. Las escenas de acción están bien resueltas, aunque a veces resultan algo alargadas, como la persecución en moto en Marruecos.

Pero el conjunto es aceptable, no se le toma el pelo al espectador y, aunque Christopher McQuarrie no es precisamente Carl Theodor Dreyer (ni seguramente lo pretende…), sirve adecuadamente a su amo, el mentado Cruise, como ya lo hizo como director en Jack Reacher (2012) y sólo como guionista en Valkiria (2008) y Al filo del mañana (2014).


Cruise vuelve a ser convincentemente Ethan Hunt, aunque se echa de menos cierta introspección en un personaje que, lamentablemente, sigue siendo demasiado elemental, volcado en sus escenitas de acción pero sin que en ningún momento veamos el ser humano que (se supone) hay detrás. Entre los secundarios me quedo con Sean Harris, que compone un villano de voz siniestramente meliflua, un auténtico hijo de puta de maneras suaves. También, desde luego, con una Rebecca Ferguson que resulta una notable chica Bond, digo chica Misión Imposible…


Dirigida por

Género

Nacionalidad

Duración

131'

Año de producción

Trailer

Misión Imposible : Nación secreta - by , Nov 06, 2015
2 / 5 stars
Progresiva "bondización"