Película: Money Monster

Jodie Foster, a quien no vamos a descubrir como exquisita actriz, tiene también una vertiente profesional como productora y directora, si bien claramente minoritaria con respecto a su actividad actoral. En esta última función, la de directora, tiene una carrera intermitente que comienza pronto, en 1991, con El pequeño Tate, para después aparecer esporádicamente a lo largo de las décadas siguientes en filmes como A casa por vacaciones (1995) y El castor (2011), además de algunos capítulos de series televisivas de culto, como Orange is the new black y House of cards. Su obra como realizadora ha estado en general dirigida hacia el cine de sentimientos, películas de relaciones entre personas, su intersección y cómo ello las hace mejores, o peores, o quizá sólo distintas.

Con Money Monster parece que la notable actriz angelina ha querido dar un cierto giro a su filmografía como directora, afrontando una película que, aunque mantiene el foco sobre las relaciones personales, lo hace en el abrupto escenario del asalto de un pobre diablo al programa televisivo económico de moda en Estados Unidos, el ficticio Money Monster que conduce el personaje de George Clooney como si a Jorge Javier Vázquez, el presentador (por decir algo…) de "delicatessen" como Sálvame, le diera por hacer un programa sobre economía, bolsa y finanzas. En ese contexto, Foster se nos presenta como una aceptable directora de (limitada, es cierto) acción, con su secuestrador que en el fondo es un perdedor (como casi todos…), un loser, como gustan decir los yanquis, con sus SWAT o similares preparando el asalto al escenario del secuestro, con su presentador estrella al que se le van (metafóricamente) los esfínteres con semejante marrón, y su realizadora del programa que tira de los hilos para salvar los muebles y descubrir la verdad desde su confortable (pero también vulnerable) estudio de dirección.

Money Monster no termina de convencer. Y no es porque no interese, que sí lo hace, la denuncia de Foster sobre la iniquidad de las sociedades bursátiles que venden humo y hacen paupérrimos a los ya pobres con sus felonías revestidas de honorabilidad. Y no es porque Jodie no sea una competente directora de cine. No convence por el tono, quizá demasiado artificioso, demasiado impostado, como si pluguiera a los guionistas (que no son precisamente Shakespeare, eso está claro) hacer de su capa un sayo y mover a sus personajes a su antojo, sin la credibilidad necesaria. Es difícil imaginar que un joven de veintipocos años, con bebé de camino, se meta en un berenjenal como éste: si hubiera alguien que lo hiciera, habría que suscribir del alfa a la omega la demoledora diatriba que la madre del hijo que viene le dedica al mentecato de su novio. La artificiosidad está también en la forma de actuar de la compañía tramposa y su canalla presidente, no porque con frecuencia este tipo de sociedades (que ya se sabe que no tienen alma: tampoco corazón, ni entrañas…) no sean sino chiringuitos montados para enriquecer hasta la obscenidad a unos y empobrecer hasta la miseria a otros, sino porque el cañamazo montado para su estafa resulta absurdamente alambicado, todo un excesivo montaje apenas prendido por alfileres, y que es resuelto por la realizadora del programa en un alarde como de maga.

No es Money Monster una buena película, aunque quedan apuntadas algunas de sus virtudes, que también las tiene. Clooney es mejor actor de comedia que de drama; aquí combina ambas facetas, y no termina de convencer. Eso sí, los pasos de baile que se marca en el programa, como si fuera un Poti con chistera, están dados con soltura y quizá anticipan que alguna vez pudiera aventurarse en un musical, acaso el único género que todavía no ha transitado. Julia Roberts aporta su habitual aplomo, y ya es suficiente.


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98'

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Money Monster - by , Jul 14, 2016
2 / 5 stars
Hacer paupérrimos a los pobres