Película: Mongol Hablar de cine de nacionalidad kazaja es una auténtica rareza. Si viene acompañada de producción rusa y alemana, entonces la cosa ya es más normal, porque ciertamente la cinematografía de aquel país de la antigua URSS es escasísima; la IMDB, la Biblia fílmica por excelencia, contabiliza sólo 70 títulos, entre películas de cine, series de televisión, telefilmes y TV movies, a lo largo de toda su historia. “Mongol” es una superproducción para ese país, aunque también para las coproductoras Rusia y, en menor medida, Alemania. Se trata de un ambicioso proyecto que pretende poner en imágenes la vida de Temudgin, el que sería Genghis Khan, el hombre más poderoso que jamás haya existido sobre la Tierra, si contabilizamos en términos de superficie conquistada y gobernada, allá por la Asia de los siglos XII y XIII. Sus dominios llegaron desde la Costa Este de China hasta los primeros países de la Europa Central, con sólo dos excepciones, la Siberia más septentrional y la India.
Sergei Bodrov, bragado cineasta ruso con experiencia también en el cine de Hollywood, ha puesto en imágenes esta primera parte de la que se quiere Trilogía de Genghis Khan, y lo cierto es que el resultado es estimulante: la vida del pequeño Temudgin, en la estepa mongola, no fue un camino de rosas: la muerte de su poderoso padre cuando era un niño de apenas diez años abocó a él y a su familia a una vida llena de penurias y peligros, siempre huyendo de sus enemigos; esa dureza vital, probablemente, forjó su espíritu indomable y dio alas a una mente de prodigiosa capacidad para la guerra y para la administración de la cosa pública. En este primer segmento sólo veremos su primera etapa, en la que el joven Temudgin afrontará algunas de las claves más importantes de su historia: su hermanamiento de sangre con el joven que le salvó la vida, y al que tendrá que enfrentarse, años más tarde, por la supremacía de los mongoles; el encuentro en la niñez, y la recuperación en la juventud, de su amada Borte, a la que volverá a perder pero que recuperará en un alarde de modernidad (“una mujer vale menos que un caballo”, le dice su políticamente incorrecto hermano de sangre cuando le propone ir a la guerra para recuperarla) inusual en aquella época; su etapa como esclavo, cuando es vendido en la frontera con China como un animal, hasta que es rescatado por su esposa, en un envite de coraje y sacrificio supremo.
Bodrov combina con acierto la espectacularidad de las batallas (aunque es cierto que se excede en el uso de las salpicaduras de sangre infográfica) con escenas de mayor intimismo, como casi todas en las que Temudgin aparece con su amada Borte. La bellísima música del finés Tuomas Kantelinen, los hermosos aunque desolados espacios naturales mongoles y la épica de un guerrero superior en audacia y visionarismo a un Alejandro o un Napoleón, terminan de redondear una notable película que nos recuerda que hay un cine que compite en fuerza, capacidad creativa y potencia narrativa con el norteamericano; y que, con frecuencia, le gana…


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Género

Nacionalidad

Duración

126'

Año de producción

Mongol - by , Dec 17, 2008
3 / 5 stars
Los orígenes del emperador