Película: Mud De Jeff Nichols no se estrenó en España su primer filme, Shotgun Stories, aunque sí su segundo, Take Shelter, que tuvo críticas positivas. Afortunadamente se ha estrenado su tercer título, este Mud, y decimos afortunadamente porque es una de esas muestras palmarias de que en Estados Unidos se hace hoy día un magnífico cine independiente, un cine que habla de personas, hechos, peripecias vitales, un cine que huye de los efectos especiales como de la peste, para quedarse con las relaciones humanas, esa tan rara ave en el cine de Hollywood.

Mud nos introduce en uno de esos escenarios que los críticos gustamos llamar la América profunda, para el caso las orillas del Mississippi, en Arkansas, donde una familia compuesta por el matrimonio y un hijo en la frontera de la primera adolescencia viven en una casa flotante cuyo usufructo permite el Estado al trío familiar en razón a la herencia de ese derecho por la madre.

El chico tiene un único, íntimo amigo, de su edad, y juntos, en una pequeña correría que hacen en una isla desierta del río, encuentran a un hombre que les dice que está allí para reencontrarse con su novia, de la que se separó al defenderla de un malnacido ricachón al que mató, motivo por el que la familia del muerto lo persigue por tierra, mar y aire. Los adolescentes le prestan su apoyo, pero ello les introducirá en una espiral de peligrosos perfiles…

Mud es el nombre del protagonista, pero también significa “barro”, en inglés, término apropiado para este hombre, un tarambana, un bala perdida al que un amor de infancia lo marcará para siempre, implicando, quizá a su pesar, a dos críos en una historia de amor y muerte que puede costar muy caro a cuantos se hayan inmiscuido en ella.

Mud es también la historia de (dolorosa) iniciación a la vida adulta de ambos chavales, en especial el protagonista, que habrá de lidiar simultáneamente con la próxima separación de sus padres, con el consiguiente traslado a la ciudad, lejos del amado río que le vio nacer, junto con la historia de misterio en la que quizá el bragado aventurero no sea tan limpio como parece, ni la mujer amada sea tan amante como la han pintado, ni su propia novia lo sea realmente.

Filme más de incertidumbres que de certezas, ello ayuda precisamente a su carácter abierto, a la posibilidad para el espectador de rastrear sendas apenas esbozadas en la historia pero que están ahí para quien quiera, sepa verlas. Un final feliz no deja de ser un respiro en el habitual final trágico con que este tipo de filmes se suele resolver, y confirma que, incluso en la peor de las circunstancias, hay motivo para la esperanza, por feble que ésta sea.

Jeff Nichols nos sorprende con una dirección funcional, invisible, en la mejor estela del cine clásico de Hollywood, cuando el director ponía en imágenes sin necesidad de subrayados que le reafirmaran en su papel del jefe de todo esto, por decirlo a la manera de Lars von Trier.

Pero quien nos sorprende realmente es Matthew McConaughey, al que teníamos por un actor pedestre, un papafrita sin talento, que aquí consigue, de lejos, la mejor interpretación de su carrera, un personaje pleno, un hombre zarandeado por la vida y, sobre todo, por el amor hacia una mujer, a cuya sombra se ha escrito toda la historia de sus años, un hombre que ha amado y matado por ese amor, un hombre cuyo centro y eje de su existencia tiene greñas rubias, la conoce desde que ambos carecían de vello púbico y no sabe, quizá no quiere saberlo, que su amor volcánico no es correspondido en igual medida. Chapó por este McConaughey, al que nos gustaría ver más en este espléndido registro. Pero también nos quitamos el sombrero ante el jovencísimo Tye Sheridan, que lleva sobre sus frágiles hombros prácticamente toda la película, un crío con una rarísima capacidad para transmitir sentimientos, pero con una todavía más rara economía de medios, de gestos. Si no se malogra, este chico está llamado a hacer grandes cosas en el cine.

No podemos terminar sin mencionar a una de nuestras debilidades, el gran Sam Shepard, que aquí resuelve como sólo él sabe hacer un personaje pequeño, pero tan lleno de contenido, el único adulto que, varias décadas atrás, amparó a aquel desastre vital que era Mud, para, tantos años después, volver a protegerlo a riesgo de su propia vida.

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138'

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Mud - by , Sep 06, 2013
4 / 5 stars
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