Película: Múltiple

Pues otra de arena de M. Night Shyamalan, y van… demasiadas. El nuevo filme del cineasta hindú-americano (que por lo demás está yendo muy bien en taquilla: lo que vende un nombre…) vuelve a incurrir en los peores defectos de su cine, y apenas nos da destellos de los que realmente nos interesan. Otra vez están las historias increíbles y faltas de coherencia, otra vez retuerce los guiones para que los personajes hagan lo que él quiera, con independencia de si ello guarda una lógica o no. Su realización es brillante pero cada vez más efectista. Al lado de El sexto sentido, que tenía una puesta en escena clásica, Múltiple resulta manierista, recargada como retablo barroco. Vale que el tema se prestaba a ello, pero una cosa es que el protagonista tenga un Trastorno Disociativo de la Personalidad (gracias, Federico Casado Reina), y otra cosa es que el director y guionista haga de su capa un sayo y transforme la imagen, también, en otra personalidad más, como si el propio director fuera otro de los majaras (con perdón…) que habitan dentro del cuerpo de Kevin.

El arranque está bien, con el secuestro, resuelto con unos momentos de interesante intriga, si bien pronto nos damos cuenta de que el chalado no es tan brutal como pensábamos (o como nos tiene acostumbrados el cine actual), y prefiere, al menos inicialmente, el espray adormecedor a otras herramientas digamos más traumáticas… A partir de ahí, entramos en el típico filme de chica(s) secuestrada(s) por chiflado, sabiendo ya de antemano que sólo la prota se salvará, que tiene un pasado (y un presente…) como para salir corriendo, y que el pirado mutará de personalidad conforme interese al guionista y director.

Otra cosa es que Shyamalan descansa en exceso en la interpretación de James McAvoy, que está muy bien pero se ve obligado, para diferenciar personalidades, a extremar los mohines, las gesticulaciones, y a veces resulta algo excesivo. Con todo, es lo mejor del filme, por supuesto, con un repertorio de roles ciertamente admirable; menos mal que no le hacen poner en pantalla las veinticuatro personalidades que habitan en su cuerpo (a la manera del bíblico “mi nombre es Legión”), sino sólo nueve, porque tantas ya hubiera sido complicado diferenciarlas para el actor. Me quedo también, entre los aciertos, con la coprotagonista, Anya Taylor-Joy, a la que ya hemos visto y admirado en La bruja y Morgan, un rostro subyugante con unos ojos absolutamente hipnóticos y a la que, evidentemente, la cámara adora.

Lo malo del éxito económico de Múltiple (aunque la crítica, en general, le haya dado de palos) es que Shyamalan va a creer que este es el camino correcto. Mala cosa. En todo caso, su cine siempre ha sido sugerente pero también ha prometido mucho más de lo que ha dado, o sea, que tampoco nos pilla de nuevas…


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117'

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Múltiple - by , Feb 01, 2017
1 / 5 stars
Mi nombre es Legión