Película: New York, New York

Tras revelarse mundialmente con Taxi driver (1976), el director Martin Scorsese, quizá deseoso de que no se le encasillara en la etiqueta del thriller psicológico, como era el caso de aquel filme del taxista insomne que creyó que su misión en la Tierra era salvar a una Lolita putanesca que no quería ser salvada, cambió totalmente de registro en su siguiente filme, este New York, New York, con el que el cineasta italoamericano buscaba entroncar con los viejos y grandes musicales del Hollywood clásico, de Busby Berkeley a Gene Kelly y Stanley Donen.

El día de la victoria en la Segunda Guerra Mundial, en  un clima de euforia absoluta, un saxofonista conoce a una cantante. A pesar de la inicial renuencia de la bella a la insistencia del hombre, finalmente se emparejan sentimental y también profesionalmente. Pero él, un hombre de difícil trato y tortuosa mente, le hace la vida imposible. Cuando ella comienza a despuntar como artista en solitario y está a punto de tener un bebé, la pareja se encamina a marchas forzadas hacia la ruptura.

El paso del tiempo, que todo lo pone en su sitio, presenta este filme como lo que es, el retrato de un maltratador de manual, el protagonista, un hombre autoritario que no concibe otra cosa que no sea el cumplimiento de su voluntad. Sin llegar al maltrato físico, el psicológico hacia su pareja será constante, coartando absolutamente su capacidad para hacer cualquier cosa que no sea el capricho del hombre: celos, profesionales y personales, despotismo, acoso… Un angelito que hoy día, al menos en España, tendría cuando menos una orden de alejamiento, si no estaría en chirona.

Al margen de ello, New York, New York es un notable musical, realizado con el estilo y la clase de uno de los cineastas más estimulantes de los últimos cincuenta años en Hollwyood. Algunos de los números musicales, como el que cierra la película, a los acordes de la bellísima canción que da título al filme (y que fue compuesta expresamente para la ocasión por John Kander y Fred Ebb), son brillantísimos. Con reminiscencias de películas clásicas del género y del tema, como Ha nacido una estrella (fundamentalmente la versión de 1954, de George Cukor, significativamente con Judy Garland, la madre de Liza Minnelli, como protagonista), la película resulta ser una historia de interés irregular pero decididamente atractiva en su tono a la vez clásico y “aggiornado”.

Robert De Niro confirma su (entonces todavía reciente) interés por los personajes esquinados, con problemas psicológicos, como los que ya había llevado a cabo en otros dos filmes scorsesianos anteriores, Malas calles (1973) y la mencionada Taxi driver. Liza Minnelli es una convincente Francine, una mujer que ama, contra toda razón, a este despojo de hombre del que estaría mucho mejor lejos, como finalmente hace. Por cierto, lástima de Liza, cuyos primeros pasos en el cine (Cabaret, sobre todo) hacían presagiar una larga y fructífera carrera cinematográfica, que finalmente se ha quedado en poco más que nada.

La película, a pesar de lo fastuoso de sus números musicales, fue un fracaso de taquilla, lo que quizá propiciara el regreso de Scorsese a los terrenos del thriller. Su escasa repercusión comercial acaso terminara de convencer a los productores de que el tiempo del musical como género de masas había pasado a la historia; y visto con perspectiva, y salvo contadas excepciones, ciertamente no les faltaba razón…


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Duración

155'

Año de producción

New York, New York - by , Oct 12, 2015
3 / 5 stars
Un maltratador de manual