Película: No-Do Elio Quiroga es un inclasificable cineasta canario, autor en los años noventa de una extrañísima película, “Fotos”, que no se sabía bien si era el colmo de la creatividad o el no va más del disparate. Tardó diez años en hacer otro filme, “La hora fría”, que pasó sin pena ni gloria, y ahora vuelve de nuevo con este “No-Do”, que parte de una idea notable, la posible existencia (entre la historia y la leyenda, tirando más bien a esta última) de unos “No-Dos secretos” que el régimen franquista filmara para la Santa Sede, para ilustrar supuestos milagros y también otras cuestiones más o menos esotéricas.
La idea primigenia, magnífica para montar un thriller de terror con todos sus avios, no termina sin embargo de cuajar; el argumento tiene su interés, con mujer atormentada por la muerte de su anterior bebé, que cuida del nuevo niño con un exceso de sobreprotección (un exceso suplementario al habitual, se entiende…), y que se muda con su marido, mire usted por donde, a una aislada casona en el campo donde existió en tiempos un orfanato regentado por la Iglesia, y donde empiezan a suceder cosas extrañas.
Lo malo es que pronto vemos que Quiroga, como director y guionista, tiende demasiado a beber en las aguas del más reciente éxito del cine español de terror, “El orfanato”, y empieza a espigar temas, personajes y situaciones de aquel título; así las cosas, el interés del tema de los No-Dos secretos se mantiene difuminado durante la primera parte de la película, hasta que en el último tramo, con la entrada en escena, a toda pastilla, de la vesánica historia que aconteció en la casona, el filme levanta el vuelo, a pesar de que Quiroga se muestra como un director no precisamente exquisito, con tendencia al subrayado y con un cierto desmañamiento formal que no se sabe si es incompetencia en su profesión o peculiar marca de fábrica.
Como se ve, estamos ante otra rara ave de este cineasta canario, con una temática que podría haber llegado a ser apasionante, pero que en sus manos no termina de cuajar. No obstante, sería injusto liquidarla de un volapié, si me permiten el símil taurino, y hay que reconocerle cierta capacidad para sobrecoger, con algunas escenas, como la de los “ex votos” moviéndose por voluntad propia y constituyéndose en un amenazador monstruo informe, que poseen esa cada vez más escasa facultad de erizar el vello del espectador.
Ana Torrent transita por aquí, como ya es habitual, musa de los filmes extraños donde los haya; es una actriz sólida, aunque los que la descubrimos en su momento en “El espíritu de la colmena” seguimos viendo en ella a la pequeña de apenas seis años que nos deslumbró con sus ojos hipnóticos; entre el resto del elenco habría que destacar a Héctor Colomé, al que el cine había hecho poco caso hasta su potente intervención en la serie televisiva “El comisario”, que le catapultó a la pantalla grande en papeles generalmente complejos, muy frecuentemente de villano (no es el caso esta vez, excepcionalmente), que él sabe componer con notable destreza e inesperados pliegues en sus personajes.

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94'

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No-Do - by , Jun 20, 2009
2 / 5 stars
Otra rara ave