Película: Notorious Christopher Wallace, conocido en el siglo como The Notorious B.I.G. o Big Smalls, fue una de esas estrellas fugaces que con alguna frecuencia alumbran el firmamento musical norteamericano y que mueren demasiado pronto (no necesariamente con un cadáver bonito, como exigía la lapidaria sentencia jamesdeaniana); recuérdense, por citar algunos casos, los de los paleo-rockeros Ritchie Valens o Buddy Holly, o el jazzista Charlie Parker, o la cantante hispano-norteamericana Selena; todos ellos, por cierto, con películas realizadas tras su prematura muerte, a la mayor gloria de su maravilloso talento y la precocidad de su pérdida (La bamba, The Buddy Holly Story, Bird y Selena, respectivamente). Entre los raperos también han tenido sus cadáveres jóvenes; en esta Notorious aparecen dos de ellos, el propio The Notorious B.I.G. (nombre alambicado donde los haya) y Tupac Shakur; ambos lideraron una extraña lucha de hip hop entre las dos costas norteamericanas, como si fueran el Madrid y el Barça; peor aún, porque éstos (que se sepa) no llegan a matarse entre ellos; pongamos como si fueran el Celtic y el Glasgow Rangers… Claro que, como buen “biopic”, si tenemos “in vigilando” a la familia, lo habitual es que se nos pinte una vida de santo; en este caso, la madre del rapero asesinado, Voletta Wallace, es productora ejecutiva, así que era de prever que el retrato de su amadísimo hijo fuera inmaculado. Pues resulta que no lo es del todo: no se nos ahorran sus primeros pasos de camello, cuando trapicheaba con “crack” en las calles de su Brooklyn natal, ni el hecho de que se tiraba cualquier cosa con faldas, ni tampoco que dejaba bastante que desear como padre de familia; así que, si ésta es la versión “autorizada”, ¿cómo sería la auténtica? Mejor no pensarlo… Cinematográficamente hablando, Notorious (por cierto, el mismo título original de, ¡oh, blasfemia!, el maravilloso thriller romántico de Hitchcock que en España fue rebautizado como Encadenados) es un producto bien hecho, que narra pulcramente la vida (adecuadamente maquillada, como hemos visto) de uno de los raperos más carismáticos de los últimos veinte años, pero al que le falta personalidad. Tal vez no era el director adecuado George Tillman Jr., cuyo título más relevante, por decir algo, es Hombres de honor, olvidable historia de “hombres-hechos-a-sí-mismos-a-base-de-mucha-testosterona”. Claro que, con la señora mamá del difunto Notorious echándole el aliento en el cogote, quizá un creador auténtico se hubiera sentido más que incómodo. Con todo, no es un filme despreciable este curioso artefacto que cuenta la vida y milagros de un artista autodidacta: la moraleja de la historia, a buen seguro inspirada por la madre/productora ejecutiva, insiste en la certeza de que su hijo, al morir, se había convertido ya en un hombre, en el sentido de ser humano cabal, responsable, maduro, legal, que todos aspiramos a ser; la pintura de los ambientes en los que se desarrollaron los hechos (inicialmente el barrio más tirado de Brooklyn, lo que es decir mucho; después los estudios de grabación en los que se fue fraguando la corta pero intensa carrera de Big Smalls; finalmente la tensión, seguramente artificial, creada entre los raperos de las dos costas) es interesante y refleja una época, el fin de siglo, aún inocente en algunas cuestiones (estaban por llegar Bush II, el 11-S, Bin Laden, Irak, la crisis, Obama), cuando todavía resonaban con alguna credibilidad los ecos del augur Fukuyama profetizando el fin de la Historia: ¡ay, Francis, qué equivocado estabas…!

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120'

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Notorious - by , Jun 04, 2009
2 / 5 stars
Convertirse en hombre