Película: Nymphomaniac Volumen 1 Ya se está haciendo quizá demasiado habitual esta manía de dividir en dos una sola película, trocearla para obtener mejores réditos dinerarios, aunque en algún caso podría entenderse por la excesiva duración del metraje completo. Ya hemos visto recientemente varios casos de filmes divididos en dos, como La saga Crepúsculo. Amanecer o Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, aunque la cosa viene de lejos; recuérdese, sin ir más lejos, Novecento, de Bertolucci.

En el caso de Nymphomaniac parece que el problema ha sido doble. Por una parte el metraje, superior a las cinco horas en la versión integral, ciertamente hacía poco menos que imposible exhibirla comercialmente en salas de cine: prácticamente habría que dar un único pase al día, aparte de un descanso intermedio para alivio de próstatas y similares. Pero el segundo tema quizá sea más controvertido: a lo que parece, las distribuidoras no estaban muy felices con el material de sexo explícito que, de vez en cuando, aparece en el filme, con lo que temían las inevitables cruzadas de la gazmoñería universal y la reputación de película porno que podía confinar a la obra en el desván del hardcore y coartar su carrera comercial: ya se sabe que el dinero es de la opinión de que con las cosas de comer (caviar) no se juega... Así las cosas, entre dimes y diretes, tirios y troyanos, han decido cortar el filme en dos partes y, además, aligerarlas considerablemente de material escabroso. De hecho, al comienzo de esta primera parte que se emite en España, un texto en inglés avisa de que se trata de una versión “censored”, aunque una voz en off en español simplemente habla de una versión “abreviada”, con lo que la traducción ha sido bastante torticera.

De una forma u otra, tanto por el hecho de que sólo se nos está presentando tres cuartas partes del metraje original, así como por el hecho de que se cierra esta primera parte en falso (lógico: el resto de la historia continúa en el Volumen 2), y no digamos ya por el tema, podría decirse que esta visión de Nymphomaniac Volumen 1 es lo más parecido a un metafórico coitus interruptus

Lars Von Trier, que si no fuera cineasta sería un excelente asesor de marketing, ya se encargó de calentar el ambiente durante el rodaje y la postproducción, con algunas declaraciones ciertamente provocadoras: él es un épateur nato, y le pasa lo que a Pedro Ruiz o Pablo Motos, que siempre quiere ser la novia en la boda, el niño en el bautizo y el muerto en el entierro. Ello con independencia de que, en general, casi todas sus (eclécticas) propuestas cinematográficas suelen tener interés. Aquí nos cuenta la historia de una mujer madura que aparece apaleada en una calle; un hombre que frisa los sesenta la recoge, le da cobijo, y la mujer da en contarle su vida como ninfómana. El filme, en su metraje íntegro, se articula en ocho grandes bloques, que serían otros tantos momentos o épocas de la vida de la protagonista, todos ellos relacionados con el sexo, alguno incluso con el amor (en sentido más platónico o romántico), pero todos con el nexo común de relaciones eróticas de toda laya. Es curioso que no se haya dicho (al menos yo no lo he leído) que este filme parece una versión libérrima de Los Cuentos de las Mil y Una Noches, con su sultán, que en este caso es un pacífico solterón sin intenciones asesinas con sus desposadas, y su princesa Scherezade, que le va contando historias maravillosas, también en este caso relativas siempre al sexo.  

Los cinco capítulos o bloques que componen este primer volumen son, necesariamente, de diversa consideración e irregular interés. Mientras que el primero, el que busca asemejar el sexo anónimo y arrebatado con la pesca de caña con mosca (curioso paralelismo, sin duda…), tiene su interés en esa suerte de concurso amoral que las dos colegialas se montan por mor de conseguir, oh, gran premio, un tarro de chocolatinas, a ver cuál de las dos se beneficia a más desconocidos en el trayecto de un tren entre dos estaciones determinadas, otros son más insulsos: curiosamente el que más el titulado Jerôme, donde la protagonista pareciera encontrar algo semejante al amor, o que podría denominarse así; hay otros que emparentan antes con la desolación que con la rijosidad que se le supone al sexo: cfr. el denominado Delirio, donde la joven asistirá a la agonía de su padre, aquejado de una enfermedad terminal, con un excurso escatológico que no me extrañaría fuera la vía por la que continuara la carrera triersiana, siempre a la busca y captura del último tabú por transgredir.

Película ciertamente irregular en su propia concepción, la primera parte de Nymphomaniac resulta de todas maneras estimulante: hablamos de sexo en primera persona, de sexo casi siempre despojado de ataduras emocionales, y de sus efectos secundarios, como el capítulo de La señora H, en la que la esposa (espléndida Uma Thurman) abandonada por el marido montará un numerito ante la nueva amante que se puede considerar, sin mucho margen para la duda, como la más dura y afrentosa que se haya rodado nunca en cine comercial de estas características, y sin necesidad de acudir ni a la ofensa ni, desde luego, a la violencia física, sólo con la ironía, quizá mejor decir el sarcasmo más brutal.

En cuanto a la interpretación, Charlotte Gainsbourg, al menos por ahora, no parece brillar especialmente, limitándose a contar sus cuitas eróticas (las más) y románticas (las menos); Stellan Skarsgard, siempre tan seguro, tiene el problema de que su papel es de lo más lunático, el solterón melómano que recoge a la madurita ensangrentada y le da cobijo en su casa para escuchar sus historias lúbricas y aplaudir cada detalle concupiscente que la bella (algo) ajada le narra. Entre el resto llama la atención ver a un Shia LaBeouf alejado de sus armatostes USA habituales (ya saben, Transformers y otras memeces), metido en un fregado del que, ciertamente, muchos actores consagrados habrían huido como de la peste. También es cierto, en honor a la verdad, que LaBeouf ha intervenido en títulos (Memorias de Queens, Bobby, Pacto de silencio) que evidencian que, al margen de sus filmes apabullantemente comerciales, tiene un interés por otro tipo de cine de más enjundia.

Pues nada, a ver si nos llega el Volumen 2 y podemos terminar ya el quiqui, digo la crítica…


Nymphomaniac Volumen 1 - by , Jan 18, 2014
3 / 5 stars
Coitus interruptus