Película: Oldboy Mal deben estar las cosas en Hollywood, desde luego, si hasta un “apocalíptico integrado” (gracias, Eco) como Spike Lee, un cineasta militantemente afroamericano, conocido por su cine radicalmente étnico (Nola Darling, Haz lo que debas, Cuanto más mejor, Malcolm X), aunque después ha tenido que contemporizar con el cine de género (su entonada Plan oculto), tiene que recurrir a hacer un “remake” de otra película, en este caso incluso de una cinematografía tan poco frecuente en Occidente como la coreana (del sur, se entiende: de la otra, la del norte, no se espera nada mientras la gobierne la familia de payasos sádicos que padecen sus súbditos).

Old boy fue una sorpresa cuando se estrenó. Nos referimos a la auténtica, claro está, no esta Oldboy que se escribe todo junto pero que no por eso mejora, ni por asomo, a su original. Pues la surcoreana Old boy, como decimos, fue una extraordinaria sorpresa en su estreno, allá por 2003. Nos encontramos entonces con un filme de una pujanza, de una fuerza, de un vigor excepcionales. Park Chan-Wook, su director, se revelaba como un hombre de una admirable capacidad visual, dotado de una rara facultad para ofrecer imágenes espléndidas, con un envidiable sentido del ritmo y con una historia de género que, sin embargo trascendía las limitaciones del mismo para convertirse en todo un tratado de filosofía.

De aquella gema purísima pasamos a esta bisutería tirando a barata. Hombre, no es que la americana Oldboy sea un desastre, porque Lee es un cineasta con muchas tablas y con buenas ideas cinematográficas (no siempre, es cierto), pero la verdad es que la distancia entre original y “remake” son siderales. Por de pronto, la sensación como de historia onírica que recorría alucinadamente la surcoreana no se consigue aquí ni de lejos, sustituida por una sensación como de deslocalización, como si la historia que se nos cuenta no pudiera estar ocurriendo donde ocurre: es como si la traslación del espacio físico de la asiática Corea del Sur a los muy americanos Estados Unidos rechinara, como si historia y localización no cuadraran. Extraña sensación acentuada por el hecho de que Lee, en contra de lo sensato, opta con frecuencia por copiar casi al detalle algunas de las escenas del original, como las luchas desiguales que los protagonistas contienden con un número muy superior de enemigos, a todos los cuales despachan a base de rabia e impiedad. Pero lo que en la cinta surcoreana resulta natural, con la tradición asiática del manga y otras influencias de ese jaez, en el filme americano suena a desmesurada exageración, como si al director se le hubiera ido la chota y hubiera imaginado que su protagonista era capaz, en clave realista (que es la que presenta el filme USA), de dejar efectivamente fuera de combate a docenas de bragados rivales.

Así las cosas, esta Oldboy termina siendo más bien estomagante, aunque es verdad que está realizada con estilo y buenas maneras. Un tramo final especialmente cargante, con su adolescente traumatizado que ya de mayor se dedica a hacer putaditas tamaño “king size” a los que le amargaron su etapa púber, no es precisamente el mejor broche para este filme que podría haberse quedado en uno de esos cientos de proyectos que anualmente duermen el sueño de los justos en los cajones de las productoras.

Josh Brolin se esfuerza en asemejarse a un personaje con pocos asideros, y Samuel L. Jackson está infame, en un rol de cartón piedra.

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104'

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Oldboy - by , Feb 06, 2014
1 / 5 stars
Prescindible remake