Película: Once

Irlanda es hoy día una de las economías emergentes de la Unión Europea. Cuando se escribe este texto acaba de dar un “NO” rotundo al Tratado de Lisboa, con lo que ha estampado un sonoro puntapié en las ilustres posaderas de sus señorías de Bruselas. No es el tema de esta crítica tal asunto, pero sí lo es hablar de la escasa producción irlandesa que nos llega a España, cuando su cine tiene talento y sensibilidad.


Buena muestra es este pequeño filme, Once (¿podríamos traducir como Una vez? Creo que sí, sin que ninguno de mis puntillosos críticos me afeara mi parvo conocimiento de la lengua de Shakespeare), una historia de dos corazones malheridos que alcanzan un punto de encuentro en la música: él la toca en la calle, como forma de airearse del cotidiano trabajo en el pequeño negocio familiar del padre; ella la escribe, sin atreverse a cantarla, mientras precariamente vende rosas para mantener a su pequeña hija. Él quiere llegar a ser un músico de talento; ella, emigrante checa en Dublín, se conforma con sobrevivir, pero también columbra un punto de ilusión en ayudar al chico a alcanzar su sueño. Sus recientes rupturas sentimentales les hace, empero, encapsular sus corazones, como si la corriente de simpatía, afecto, amistad que entre ambos surge, no pudiera terminar en el evidente amor que ambos, trémulamente, desean. Finalmente, sus destinos se separarán, tras esa única vez en la que, platónicamente, se abrieron mutuamente el corazón.


Hermosa en su sencillez, bella en su frescura, con un tono que casi colinda con el documental, la película de John Carney resulta ser a la postre una historia levemente en positivo sobre dos seres castigados por la vida que no se resuelven, finalmente, a afrontar lo que el corazón les impele a hacer: amar, amarse.


Mención aparte para las nostálgicas canciones de Glen Hansard, líder y solista del grupo The Frames, que ya intervino en The Commitments, confirmando ahora que es un actor dúctil y con un porvenir en la gran pantalla si alguna vez se decide a colgar la guitarra; ella es la compositora checa Markéta Irglová, en su primer papel ante una cámara, que resuelve con un encomiable sentido de la economía de lenguaje y una timidez que tan bien conviene a su personaje.


 


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Duración

85'

Año de producción

Once - by , Oct 02, 2016
3 / 5 stars
Corazones malheridos