Película: Pacto de silencio Robert Redford, a los 77 años cumplidos cuando se escribe este texto, sigue siendo una figura de referencia obligada en el cine norteamericano; sus películas, ya sea como actor o como director, se continúan considerando un acontecimiento, aunque a veces ocurra, como ha sucedido con esta Pacto de silencio, que resulten un fiasco en taquilla. Quizá haya que entender ello por la dificultad que para el americano medio comporta el proceso de identificación que todo filme al uso requiere entre protagonista y espectador, cuando, como en este caso, el primero resulta ser uno de los miembros del grupo de izquierda radical The Weatherman, en español Los Meteorólogos, que lucharon a finales de los años sesenta y principios de los setenta contra el gobierno USA para, entre otros fines, terminar con la guerra del Vietnam. Esta lucha incluyó sucesos de violencia, como bombas en edificios gubernamentales y atracos a bancos.

Sobre esta historia verídica el escritor y periodista Neil Gordon escribió su novela The company you keep, en la que planteaba (mediante un método poco habitual, contándolo a través de correos electrónicos, a la manera epistolar de, por ejemplo, el Werther de Goethe) la vida de algunos de estos antiguos miembros, en su mayoría ya reinsertados bajo otra personalidad en la sociedad, cuando uno de ellos cae en manos del FBI y, como consecuencia, todos sienten el peligro de ser detenidos.

No es difícil entender qué interesó a Redford como productor y director para comprar los derechos de la novela de Gordon y llevarla a la pantalla: se plantea un trozo de la historia norteamericana más vidriosa, y en concreto la consideración ética de este grupo de idealistas que, sin embargo, causaron no sólo destrozos materiales sino que también se llevaron por delante algunas vidas humanas; en ese contexto ético habrá lugar también para reflexionar hasta qué punto el periodismo debe contarlo todo o, si por el contrario, cuando se puede causar un grave daño moral, es conveniente envainársela y abjurar del famoso, y tan cínico, proverbio del journalism: que la verdad no te estropee un buen titular...

Porque aquí, además de la figura central del protagonista, un abogado que frisa los sesenta, perfectamente instalado con su nueva identidad en la sociedad en la que vive, con niña preadolescente y recientemente viudo, se nos presenta el personaje de un periodista tirando a impertinente (sí, ya sé que con demasiada frecuencia los términos son sinónimos…) que rastrea la huella de The Weatherman para dar con el paradero de este abogado que, además de los sucesos violentos en los que se vio involucrado, guarda otro esqueleto en el armario, en este caso figurado, de corte sentimental y filial.

Sobre esta base de reflexión ética (qué es del idealismo cuando se mancha las manos de sangre, qué noticias deben quedarse en el cajón para no perjudicar a inocentes), Redford nos cuenta su película, con una estructura de thriller clásico, nimbada, como es lógico, con los referentes típicos de este tipo de cine cuando la temática no es el mero crimen, sino que hay ideología y compromiso social de por medio. Redford, después de casi una decena de filmes como director, es un cineasta seguro, buen narrador, con dominio de las técnicas y los recursos fílmicos, y Pacto de silencio se sigue con agrado. No es un filme extraordinario, pero sí estimulante, y plantea temas morales y asuntos históricos ciertamente plausibles: éste es el cine adulto que queremos; otros de entretenimiento tienen, claro está, su lugar bajo el sol, pero además de entretener o divertir, el cine puede cumplir, ha de cumplir también una función que mueva a la reflexión. Si todo fuera diversión, estaríamos todavía con El regador regado o, todo lo más, con Charlot y los atracadores (sin desmerecer al gran sir Charles Chaplin, por supuesto…).

Gran reparto: aparte de Redford, que ha alcanzado ya ese estatus de actor-mito cuya aparición en pantalla, como ocurría en su tiempo con John Wayne o con Marlon Brando, es ya todo un hito, tenemos a un nutrido grupo de veteranos espléndidos, desde una Susan Sarandon de corto papel pero tan bien resuelto, hasta gente como Nick Nolte (increíble voz en la versión original) o Chris Cooper, segurísimos y creíbles, o una Julie Christie cuya visión, ya apergaminada por el paso de los años, nos hace rememorar con nostalgia aquella inolvidable Lara de Doctor Zhivago. Entre tanto monstruo, hay que reconocer que el jovencito Shia LaBeouf no lo hace mal: es lo más próximo a un elogio que se puede hacer en este caso…

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125'

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Pacto de silencio - by , Nov 05, 2013
3 / 5 stars
Dilemas éticos