Película: Partir

La historia de la mujer casada enamorada repentinamente de otro hombre es vieja como el mundo, o al menos, como la literatura, que es el arte narrativo más antiguo; véase, sin ir más lejos, Helena de Troya enamorada de Paris Alejandro, para escarnio de Menelao: se montó nada menos que una guerra con todos sus avíos por aquellos cuernos, y Homero lo puso en versos en “La Iliada”, hace la friolera de 2.700 años.


Pues Partir va de eso, pero como en todo filme que se precie, aquí lo importante no es tanto la obsesión que conciben los amantes (bastante inverosímil, al menos en cuanto a Kristin Scott Thomas con respecto a Sergi López: hombre, ya se sabe que los michelines y las mollas pueden tener su encanto, pero hasta el punto de arrebatar a una mujer de clase media-alta con su vida resuelta, parece excesivo…) como el tratamiento que realizará el marido engañado para que conseguir que todo vuelva a la normalidad, sitiando prácticamente por hambre a los amantes y recurriendo al chantaje emocional.


El problema es que, si partimos de que no nos creemos demasiado esta obsesión amatoria o sexual, el resto de la trama se cae por sí sola: porque uno es adicto a la sutileza, pero aquí la sutileza del enamoramiento es tan leve que se queda en cantar (y no demasiado bien por parte de López) unas estrofas de “El seté cel”, la hermosa canción de Serrat. Hombre, uno es consciente de la bella sonoridad del catalán, sobre todo cantado, y del genio del cantautor barcelonés, pero hasta el punto de que esta mujer madura de buen ver caiga rendida en los brazos del tosco albañil cabezón y cuyo parecido con Brad Pitt reside más o menos en el blanco de los ojos, hay un abismo…


Así las cosas, hay que reconocer cierta progresión dramática y de tensión en el asedio al que somete el marido cornudo a su esposa huida y al del cemento, pero no mucho más.


Kristin Scott Thomas se entrega con esfuerzo a su personaje, incluidos desnudos y escenas eróticas a las que no es muy proclive, y López intenta sacar su personaje adelante como puede, a buen seguro consciente de que tiene el mismo “sex-appeal” que un corcho, pero que ha de pechar con su papel e intentar hacerlo creíble como sea.


 


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Duración

85'

Año de producción

Partir - by , Jul 15, 2016
2 / 5 stars
Sitiar por hambre