Película: Patrimonio nacional Con La escopeta nacional Luis Berlanga abrió la posibilidad de hacer una trilogía sobre la sociedad española de la Transición. El segundo episodio de esta trilogía fue Patrimonio Nacional, en la que los Marqueses de Leguineche volvían a la capital del Reino, a habitar su antigua y destartalada mansión aristocrática, con la abierta esperanza de reincorporarse a la corte de Juan Carlos I, por aquel entonces recientemente coronado rey de España. Berlanga ponía en solfa así, amigablemente, con tonos de sainete y esperpento, a la nobleza española, incapaz de entender que éstos son otros tiempos, y que la época de la corte tal y como se entendía en el reinado de Alfonso XIII había dejado de existir. Con largos planos-secuencias, como gusta de rodar a Berlanga, Patrimonio Nacional es una divertida comedia de enredo, en la que los nobles de pacotilla intentan asentarse de nuevo en una existencia que se les revela no ya hostil, sino simplemente indiferente. Berlanga no se comporta ferozmente con sus criaturas, sino que en alguna medida se hace cómplice de ellas, y se ríe con ellas. Un amplísimo reparto con los mejores actores del cine español de la época dan vida a esta pintoresca “troupe” de aristócratas venidos a menos, en algunos casos interpretando papeles que parecen sus propias vidas, como Luis Escobar, un genuino marqués (de las Marismas del Guadalquivir, concretamente) en la vida real, o José Luis de Vilallonga, también con raíces patricias. Junto a ellos, un formidable José Luis López Vázquez y espléndidos secundarios como Agustín González, Mary Santpere o el inevitable Luis Ciges. El guión de Berlanga y Azcona es un firme punto de apoyo de esta historia sarcástica pero no cáustica, valga la diferencia, y abrió camino a una tercera (aunque ya desafortunada) parte de la saga denominada “nacional”.
Patrimonio nacional - by , Mar 31, 2007
3 / 5 stars
Aristócratas en horas bajas