Película: Phantasma II Estrenada en España en 1982 en las pantallas cinematográficas en un metraje condensado con el realmente estúpido título de “Phantasma II” (intentando con ello reverdecer el éxito de “Phantasma”, de Don Coscarelli, un inesperado taquillazo acontecido un par de años atrás), esta miniserie de TV se vería, ya al completo, en 1991 en Antena 3 TV. De una forma o de otra no merece despacharse, como han hecho algunos colegas, con la displicencia de "otro telefilme de terror", porque no sería justo. “El misterio de Salem’s Lot”, título que llevó en España la serie televisiva y con el que nos referiremos en lo sucesivo a esta obra, tiene varios puntos de interés; en primer lugar, la aparición del siempre extraordinario James Mason, componiendo un papel de notable villano, un hombre mortal al servicio de un ser inmortal, un humano maléficamente elegante, un dandy perverso, estudiadamente sutil, en la estela de clase de un Bela Lugosi; la propia iconografía del vampiro Barlow, deudora del “Nosferatu” de Murnau, uno de los no-muertos más horripilantes que ha sido dado ver en las pantallas, grandes o pequeñas, hábilmente presentado además por Tobe Hooper (su realización es otro de los puntos fuertes, como veremos más adelante), con una gradación realmente notable: primero intangiblemente (un viento poderosísimo, una sombra), después apenas entrevisto (una mano de dedos y uñas larguísimas), más tarde presentado de golpe en todo su horror (un primer plano de su rostro de pesadilla); algunas escenas llevan la marca de la casa, vale decir de Hooper: destacaremos la visita espectral del primer niño muerto a su amigo en el hospital, un pequeño demonio meciéndose entre la niebla en la vidriera del balcón, pidiendo con voz espectral a su amigo que le abra; también la acongojante secuencia del enterrador saltando fatalmente dentro de la fosa del pequeño monstruo; pero sobre todas descuella la aparición de Barlow en la casa de Mike, con una especie de terremoto que da pie a la entrada, como un bulto negro e informe caído en el suelo, para levantarse poco a poco ante los atónitos ojos de los presentes y, finalmente, en una magnífica elipsis, hurtarnos la muerte del cura simplemente con la caída al suelo de la cruz que hasta un momento antes había mantenido entre los dedos el sacerdote, ahora doblada como si en vez de ser de metal hubiera sido de plástico.
También es cierto que el tono general es el habitual de las producciones televisivas no demasiado costeadas: actores poco conocidos (David Soul sí lo era, gracias a la entonces popularísima serie televisiva “Starsky y Hutch”, pero ciertamente no es Laurence Olivier) y no demasiado competentes (salvo el gran Mason, por supuesto), pocas localizaciones, técnicos de medio pelo, cierta sensación de cutrerío. Pero lo importante en este caso, la atmósfera de terror que se buscaba, está razonablemente conseguida en esta producción que, de haber contado con más medios, tal vez podría haber sido mucho mejor. En cualquier caso, esta visita de Nosferatu a Nueva Inglaterra se saldó con un balance moderadamente positivo, al menos para los espectadores; no parece que las víctimas del vampiro pudieran decir lo mismo...

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105'

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Phantasma II - by , Dec 16, 2006
2 / 5 stars
Nosferatu en Nueva Inglaterra