Película: Pudor He aquí uno de esos (infrecuentes) casos en el que la dirección de una película raya por encima de su guión. Y no es que, en el fondo, esta historia de familia de clase media devastada por la rutina, la cotidianidad y la fatiga de vivir no tenga interés: el marido, condenado a morir por la enfermedad cuyo nombre nadie osa decir en voz alta; la mujer, olvidada en su condición de hembra; la hosca adolescente (perdón por la redundancia…), confusa en su incipiente sexualidad, en su secreto enamoramiento de su mejor amiga; el pequeño, cuyo paso del mundo real al de los fantasmas se produce con la naturalidad que sólo puede suceder cuando se tiene seis años; el viejo viudo, que busca su lugar en el mundo para el último recodo del camino. Pero, con ser interesantes los mimbres aportados por la novela de Santiago Roncagliolo, bien adobados por un guión inteligente, lo mejor es la potente puesta en escena de los noveles cineastas David y Tristán Ulloa (aunque el primero tiene una larga experiencia como realizador de televisión y el segundo ha demostrado sobradamente su sensibilidad como actor en filmes como Lucía y el sexo y Salvador), que manejan con una soltura envidiable materiales frágiles donde los haya: sentimientos subterráneos, con una apariencia de normalidad, por donde realmente discurre un furioso venero de meandros inesperados.

Filmada con intencionalidad, con estimulantes encuadres, leves virados fotográficos, movimientos precisos y exactos, la película es siempre atractiva, aunque a veces el interés decaiga (la línea argumental del abuelo es claramente inferior a las otras), y no incurre en el lamentable vicio de querer hacerse notar, tan habitual en los cineastas neófitos. Al contrario, parece que los hermanos Ulloa han estado filmando toda la vida, y la consecuencia de esas tablas fuera esta hermosa película. Es cierto que el comienzo es un tanto dubitativo, mientras David y Tristán encuentran el tono que requiere la historia, pero cuando lo consiguen, que es pronto, ya todo va sobre ruedas: el drama existencial de esta familia gris brotará con toda su potencia hacia el final, en la catártica reunión donde todo explotará, y algo más tarde, cuando un desgraciado accidente posibilite, quizá sólo temporalmente, la unión de todos. La secuencia de la catarsis es magnífica, con tensión dramática y alto voltaje emocional, pero hay otras, menos llamativas, que también son tremendas: el encuentro del niño con el fantasma del pederasta con perro, un pequeño prodigio de sutileza entre alegóricas tinieblas; el encuentro de la madre con su supuesto amante anónimo, resuelto con una habilidad de maestro.

Mención aparte para la pareja protagonista: por encima de todos, Elvira Mínguez, definitivamente la mejor actriz de su generación (y las hay muy buenas), espléndida en este papel tan complicado; Nancho Novo escapa por una vez del bohemio zarrapastroso que parece su marca de fábrica para hacer de probo padre de familia, un gris oficinista acorralado por la enfermedad innombrable y por el final de una existencia ahíta de “aurea mediocritas”.

Género

Nacionalidad

Duración

110'

Año de producción

Pudor - by , Apr 21, 2007
4 / 5 stars
Meandros inesperados