Película: REC 4. Apocalipsis

La cuarta parte de la saga iniciada por la espléndida REC (2007) confirma que el serial está agotado, o que al menos las sucesivas aportaciones al mismo no han enriquecido, sino más bien empobrecido, el magnífico comienzo de la primigenia película.

A primera vista lo que personaliza cada uno de los segmentos de esta serie podrían ser los escenarios o los grupos protagonistas: si en REC era un equipo de televisión local y una dotación de bomberos en un edificio de vecinos en Barcelona, en REC 2 era ese mismo espacio más otro edificio colindante, pero esta vez con GEOS (policías de élite en España, similares a los SWAT norteamericanos, para que lo entiendan los lectores no españoles) y con varios adolescentes memos, y en REC 3. Génesis el lugar era el banquete de una boda de alto copete, con los invitados a la misma como víctimas y verdugos (con frecuencia ambas cosas consecutivamente…), en esta REC 4. Apocalipsis el escenario pasa a ser un barco en alta mar, donde un equipo científico, con fuerte dotación policial, estudia la posibilidad de encontrar una vacuna contra el virus letal que convierte a los seres humanos en alimañas sedientas de sangre, con una capacidad de contagio que parece como la de un Ébola a lo bestia.

Pero esta cuarta parte no termina tampoco de convencer. De entrada la propuesta argumental era plausible: en la soledad de alta mar, encerrados con un solo juguete, la búsqueda de ese retrovirus, cual Santo Grial, que pudiera revertir la apocalíptica convicción de que al mundo le quedan dos telediarios si la plaga se extiende (y se extiende…); sin embargo, pronto se agota la sensatez de esa propuesta cuando empiezan a surgir las teorías conspiratorias y el guión se torna feble y tornadizo con las correspondientes sorpresas que, a lo que se ve, son la marca de fábrica del cine de hoy, no digamos del de terror, que siempre ha sido perito en estas (malas) artes. Así las cosas, la primera víctima no es un tipo atacado por un zombi, sino la verosimilitud del guión; tenemos escrito, y no será la última vez que lo digamos, que incluso en situaciones de extrema fantasía o, como en este caso, de terror pánico, las historias han de contar con una cierta apariencia de credibilidad, los hechos que se suceden no pueden acontecer porque sí, por que le plazca al guionista, sino apoyados en una continuidad argumental que, me temo, aquí falta.

Los personajes son tirando a cartón piedra, no hay grosor alguno en ellos; incluso el que teníamos más claro, al haberlo conocido durante toda la primera parte de la serie, el de la reportera que interpreta Manuela Velasco, aquí parece otro personaje distinto, más deshilvanado, que actúa a impulsos, sin un poso de mínima coherencia.


Jaume Balagueró pone en escena con solvencia, como ya sabemos. También sabemos que a estas alturas eso no es suficiente, sino que hay que dar otras cosas: intensidad, por ejemplo; miedo, por ejemplo, pero del de verdad, del que encoge el corazón pero no remueve el estómago; innovación, por ejemplo, aquí limitada al espacio cerrado, el buque, donde se desarrolla la acción, aunque incluso en eso tampoco es demasiado original, pues poco antes de la producción de esta nueva entrega de la serie REC se produjo el éxito televisivo El barco, que planteaba una situación apocalíptica y un microcosmos humano encerrado en un cascarón (de última generación, sí, pero cascarón al fin) en medio de la mar oceana.

No sé si habrá nuevas entregas de REC: me da la impresión de que no, porque a la menguante reducción de calidad se une una también preocupante (para los que ponen los dineros) disminución de la taquilla. Si es así, se cerrará la saga con una aportación no precisamente estimulante. Lástima, porque había elementos de interés que, bien jugados, podrían haber hecho que la serie tuviera cuerda para rato…


 


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96'

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REC 4. Apocalipsis - by , Nov 07, 2014
1 / 5 stars
Encerrados con un solo juguete