Película: Retorno a Hansala El drama de las pateras o cayucos, con su viaje a ninguna parte en enclenques embarcaciones en busca de un paraíso de oropel, no tiene aún la película definitiva. Se han hecho algunos intentos, como la endeble “Bwana”, de Imanol Uribe, pero no hay nada realmente interesante en este lacerante tema. Tampoco esta “Retorno a Hansala” ocupará ese lugar preeminente, a pesar de sus evidentes buenas intenciones (ésas que, si hay que creer al cínico, al clásico, empedran el infierno…). El problema del nuevo filme de la granadina Chus Gutiérrez quizá sea su obviedad, pero también el hecho de ser (de nuevo, como tanto pasa en el cine español) más una película de guión que de dirección. Todo se cuenta en función del guión escrito por Gutiérrez y su co-libretista, sin hacer cine sino rodando pulcramente lo escrito. Salvo algunas excepciones (el momento dolorosamente mágico en el que una madre marroquí, en la aldea perdida de Hansala, reconoce la prenda que vestía su hijo, dado sólo con imágenes, miradas), se cuenta lo que se dice en el guión, sin hacerlo con las genuinas maneras del cine.
Empero, no sería justo despachar de media estocada esta por lo demás esforzada película, que trata un tema tan lacerante, esas decenas, centenas, tal vez miles de inmigrantes que dejan sus vidas en las aguas del Mediterráneo, del Atlántico, de cualquier mar oceana que bañe las costas de ese Eldorado de bienestar y pujanza que se vende en las localidades del Magreb, o del África profunda, esos lugares que parecen anclados en una Edad Media en la que no hay cobertura para los móviles, no hay televisión, los coches son una rareza, y la vida se rige, aún, por el recoleto tiempo a la escala del ser humano, donde respeto es algo más que una palabra y amistad mucho más que tomarse una copa con otro. Así las cosas, me ha interesado más en “Retorno a Hansala” ese realismo casi naturalista que se desprende de los estragados barrios de Los Barrios (no me he podido resistir al juego de palabras), donde habita el cernudiano olvido, donde moran los emigrantes que subsisten, sobreviven en trabajos de mala muerte, aún así un abismo con la situación en sus países de origen, una incuria de desordenados déspotas o de administraciones públicas corruptas, o ambas cosas a la vez; me ha gustado el retrato cuasi documental del paisanaje de Hansala, con sus mujerucas arrebujadas en mil trapos multicolores, felices a pesar de las penurias, con sus ancianos de solemne porte, sin afectación, que se reúnen para dirimir graves cuestiones, como la de la solidaridad con uno de ellos cuando la suerte viene esquiva.
Ésa es la mejor virtud de la nueva película de Gutiérrez, que consigue redimirla de la vocación de película/ONG que, de otra manera, habría que adjudicarle. Porque como filme narrativo al uso no funciona: el dueño del tanatorio, supuestamente, cambia interiormente durante su viaje a Hansala, pero sólo porque lo dice el guión, no porque lo veamos en la pantalla; los giros de la historia, como el hecho de que el protagonista haya de marcharse unos días de la bahía de Algeciras, son tan forzados que parecen de alumno suspenso de primero de carrera de guión, y la interpretación de un actor generalmente tan sólido como García Pérez, aquí, mal dirigido, hace aguas (y no precisamente menores…).
Lo dicho: aún esperamos esa gran película de la inmigración que se deja la vida por el camino, víctima de mafias que trafican con seres humanos, pero también de la endémica pobreza de una tierra rica en materias primas, paupérrima en gobernantes honestos. Entre tanto, nos conformaremos con estas buenas intenciones, con esta ficción que colinda con el docudrama, con este largometraje con pinta de telefilme de sobremesa.

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95'

Año de producción

Retorno a Hansala - by , Apr 02, 2009
2 / 5 stars
Casi una película/ONG