Película: Rocío La película Rocío tiene el más que dudoso honor de haber sido una de las dos películas (la otra fue El crimen de Cuenca, de Pilar Miró) secuestradas por orden judicial o administrativa durante la democracia española, al menos hasta el momento en el que se redacta este texto, treinta y tres años después de su estreno.

Lo cierto es que ese hecho, que tuvo lugar meses después de sus primeras exhibiciones públicas, ciertamente marcó la carrera de esta película, cuya exhibición comercial se produjo en la época de mayor efervescencia política autonómica (se estrena el mismo año del referendo del 28 de Febrero, que se puede considerar el momento álgido del andalucismo más izquierdista), torpedeando además la futura obra de su director y montador, Fernando Ruiz Vergara, quien tras la sentencia judicial que le condenó a dos meses de arresto y una indemnización millonaria, emigró a Portugal, país donde había vivido exiliado años antes, para afincarse allí, donde tampoco los vientos eran ya favorables para su posición ideológica.

Curiosamente Rocío, revisada tres décadas largas después de su estreno y secuestro, se mantiene perfectamente, sigue siendo una lección de Historia, aunque ciertamente con un sesgo ideológico evidente, muy de izquierdas, pero sin duda interesante. Sobre una estructura historicista que arranca desde la época del mundo tardorrománico hasta la milagrosa aparición de imágenes, figuras y santos a finales de la Edad Media, según la película convenientemente adornados por la Iglesia, se cuentan los tiempos más recientes de la romería del Rocío, y se nos narra la doble perspectiva de la fiesta, con los poderosos a caballo y los desheredados de la fortuna a pie, pero que durante unas horas toman el control y, en el día clave de la romería, son los que gobiernan los pasos de la Virgen, que a estos efectos es como decir que gobiernan el Rocío.

Con una mirada inequívocamente marxista, con su lucha de clases (lo que en el caso de la romería, y de la aldea del Rocío, parece bastante evidente), la película de Fernando Ruiz Vergara, con el buen guión de Ana Vila, resulta ser una visión quizá sesgada y parcial de un fenómeno que, obviamente, tiene muchas perspectivas, pero también es cierto que ésta que nos presentaron Ruiz y Vila es valiosa y, desde luego, muy valiente. Esa valentía, esa osadía incluso, fue la que le costó la denuncia de algunos de los vecinos o descendientes de los vecinos que, según el documental, fueron autores materiales o intelectuales del asesinato de casi mil almonteños a raíz del conocido como Alzamiento Nacional, liderado por Francisco Franco. Esa denuncia fue el final del documental; exhibido tiempo después mutilando las escenas en las que se señalaba a los responsables de aquellas matanzas, su tiempo ya había pasado: era ya la época de los yuppies, del crecimiento económico, del aburguesamiento; el propio cine andaluz viraba ya hacia otras posiciones mucho menos ideologizadas.

Aún así, la película aguanta perfectamente el paso del tiempo y sigue resultando vibrante casi siempre; su análisis es demoledor, por más que sepamos que en buena medida tiene una perspectiva sectaria; su ritmo no concede tregua. Ese final, con los actores-cantantes-trabajadores de La Cuadra de Sevilla interpretando una de las canciones emblemáticas de su espectáculo Herramientas, sigue enardeciendo espíritus que estaban adormilados. ¿Qué hubiera sucedido si no se hubiera secuestrado el filme? Quizá nada, pero no deja de ser una pregunta que, inevitablemente, se queda en el aire…

Dirigida por

Interpretada por

Género

Nacionalidad

Duración

88'

Año de producción

Rocío - by , Dec 14, 2013
3 / 5 stars
El Rocío según Marx