Película: Salvo Esta película se pudo ver en la Sección Oficial del X Sevilla Festival de Cine Europeo (SEFF’2013).

El cine sobre las mafias italianas parece haber reverdecido al rebufo del éxito internacional de Gomorra, el (sobrevalorado) filme de Matteo Garrone sobre la novela homónima de Roberto Saviano. Al calor de ese éxito parece que toca contar nuevas historias sobre el crimen organizado en el sur de Italia, en este caso en Sicilia.

Salvo, un sicario mafioso, es objeto de una celada que busca matarlo; consigue escapar, y antes de pasaportar al otro mundo a uno de los que le emboscaron, logra enterarse del nombre del sujeto que ha organizado la trampa. Va a por él, lo mata, pero el hombre vive con su hermana, ciega, a la que el sicario, en un momento de debilidad, no elimina, sino que se la lleva con él a una antigua zona industrial abandonada, donde la recluye. A partir de ahí, y a pesar de que el capomafia le ordena que acabe con la chica, el sicario se niega y pone en riesgo su propia vida. Estará entonces afectado por lo que se ha dado en llamar el síndrome de Lima, la empatía del secuestrador con el secuestrado, lo que viene a ser lo contrario del famoso síndrome de Estocolmo.

Salvo es un filme extraño; aunque tiene un comienzo electrizante, pronto resulta preso de una alarmante caída de ritmo; se vuelve entonces premioso, en especial con la larguísima secuencia que precede al asesinato de aquel que tendió la emboscada al protagonista, con la ciega por un lado, sin enterarse de que hay alguien en la casa, y Salvo por otra, mientras espera al dueño de la vivienda para aviarlo convenientemente. Curiosamente, es también en esa morosa secuencia donde se inserta una de las mejores escenas del filme, aquella en la que, llegado el hermano de la ciega, Salvo lo mata; pero no se nos muestra en pantalla la lucha entre ambos, sino que, como si nosotros también careciéramos del sentido de la vista, al igual que la chica, sólo asistiremos a ella con el rostro demudado de la chica en pantalla y mediante el tropel de ruidos que la pelea a muerte desencadena: cristales rotos, muebles violentamente derribados, caídas, golpes, gritos… toda la parafernalia de un asesinato no precisamente aseado, pero en off, una pequeña joya en un filme que no está sobrado de esos momentos.

Pero a partir de ahí parece que a los directores (porque son dos, como Paolo y Vittorio Taviani, pero sin su talento) les entrara la pájara, y ya el resto discurre por senderos de lo más trillado: la cieguecita recupera inesperadamente la visión, como en aquellas viejas películas del cine clásico en las que, cuando había una ciega, tenía que volver a ver, y si era un mudo, antes de terminar el filme seguro que hablaba. Pero esas fantasías no son propias ya de esta época descreída, y la milagrosa curación de la cieguecita (se supone que por el doble shock de la muerte del hermano y del secuestro del sicario) resulta risible, cuando no ridículo.

Desde ese momento, aparte del figurado anillo de muerte que se va cerrando sobre Salvo y su rehén, o más bien protegida, los directores nos endilgan varias escenas con el sicario en la pensión y su extraña relación con los propietarios, escenas que, digámoslo ya, están manifiestamente de más en la trama, porque no aportan nada en absoluto a la misma.

Grassadonia y Piazza, los directores, que por cierto trabajan siempre juntos, demuestran alguna capacidad para hacer cine, como en la mentada escena del asesinato en off, o en un final interesante y, en alguna medida, esperanzador, de nuevo con el off como protagonista. El resto, sin embargo, no tiene ni de lejos esa altura.

Género

Nacionalidad

Duración

104'

Año de producción

Trailer

Salvo - by , Nov 16, 2013
1 / 5 stars
Bajo el síndrome de Lima