Película: Siete deseos

Aunque el cine de terror parece vivir una nueva etapa dorada, con títulos como Babadook (2014), It follows (2014) o No respires (2016), lo cierto es que de vez en cuando nos vuelve a llegar una nueva muestra de ese tipo de cine de miedo que busca provocarlo a base de historias archiconocidas y desarrollos argumentales más que trillados antes que por la creación de atmósferas o planteamientos innovadores. Este Siete deseos pertenece a ese no precisamente selecto grupo de filmes manifiestamente previsibles, donde cada movimiento se puede predecir, donde cada golpe de efecto lo hemos visto ya “ad nauseam”.

Hago gracia al lector de conocer la figura de Clive Barker. Por si no fuera el caso, o no tuviera la Wikipedia a mano, sería bueno recordar que es un escritor inglés especializado en literatura de terror, uno de los innovadores del género surgido en el último cuarto del siglo XX, y que también ha hecho sus pinitos en el cine como director. De hecho, una de sus películas en esa faceta, Hellraiser. Los que traen el infierno (1987), tuvo un éxito bastante notable, hasta el punto de generar varias secuelas, ya inferiores. La mención a Hellraiser no es ociosa, pues su historia se genera a partir del hallazgo de cierta caja cuya apertura permite el paso de una dimensión a otra de seres que mejor se hubieran quedado donde estaban. Pues en esta Siete deseos pareciera que un epígono de Clive Barker, en vez de hallar esa caja mágica que supone la llave para otros mundos, hubiera encontrado la lámpara de Aladino, sin genio (o al menos no siendo este visible), pero con la posibilidad de conceder al pánfilo de turno los siete deseos del título, aunque, eso sí, cobrando su correspondiente precio; no en carne, (entonces no sería un pupilo de Clive Barker, sino de Nacho Vidal…), sino en sangre.

A una adolescente con serios problemas de autoestima y objeto de acoso por los chicos guais del instituto, que pasó por un durísimo trauma infantil, le regala su padre, chatarrero, una curiosa caja con inscripciones chinas encontrada en la basura. Accidentalmente la chica pide un deseo mientras toca la caja, y ese deseo se cumple. Algunos más y relacionará esos deseos con su consecución, aunque simultáneamente empiezan a suceder tragedias en su entorno familiar y amistoso…

El problema de Siete deseos, como queda dicho, es su inanidad como historia, pero también su escasa personalidad: no es que sea un filme de serie B, que lo es; eso en sí mismo no es ningún desdoro; al contrario, hay muchas pelis así consideradas (y hasta de serie Z…) que son estupendas o, en su defecto, entrañables. Esta no es ni una cosa ni la otra. Su director, John R. Leonetti, procedente de la dirección de fotografía (también de filmes de terror: debe tener fijación el hombre…), no es que sea precisamente un exquisito: rueda ramplonamente, desconoce el concepto de gradación en la tensión y lo fía todo a los sangrientos sustos de rigor. Además, el guion de Barbara Marshall tampoco le ayuda demasiado, infectado como está del lamentable virus de la serie iniciada por Destino final (2000), con sus fatales azares que conllevan indefectiblemente la muerte horrísona del interfecto (nunca mejor dicho…).

Joey King es una actriz que, a pesar de su extrema juventud, tiene ya una muy larga carrera tras de sí; ha sido niña prodigio y ha intervenido en muchos filmes y series de televisión, con títulos del prestigio de El Caballero Oscuro. La leyenda renace (2012), entre los primeros, y de Fargo, entre las segundas. Aquí da ya el salto a adolescente cuasi adulta, aunque habrá que verla en otras propuestas, porque, ciertamente, no está muy brillante que digamos, aunque habrá que echar la culpa a un director que no es precisamente una eminencia dirigiendo intérpretes. Eso sí, descorazona ver a Ryan Phillippe, el efebo glam de 54 (1998), haciendo ya de padre, y a Sherilyn Fenn, la turbadora Audrey Horne de la serie Twin Peaks (la original, no la secuela del siglo XXI), siendo aquí la vecina madurita de la protagonista, perita en hacer tartas de arándanos y otras exquisiteces culinarias: tempus fugit


Dirigida por

Género

Nacionalidad

Duración

91'

Año de producción

Trailer

Siete deseos - by , Jul 27, 2017
1 / 5 stars
Clive Barker encuentra la lámpara de Aladino