Película: Siete novias para siete hermanos

Si hay un musical de la Edad de Oro del cine norteamericano que es adorado por cinéfilos y no cinéfilos, ese es, sin duda, Siete novias para siete hermanos. Se podría discutir que lo es Cantando bajo la lluvia, pero tengo para mí que la afortunada mezcla de musical, romance y pseudowestern de este prodigioso filme de Stanley Donen (si, el mismo codirector de Cantando..., junto al gran Gene Kelly) es la quintaesencia del género, el momento en el que se alinearon los astros para configurar una de esas películas de las que difícilmente se va a oír nada malo de ellas.


Por supuesto que el filme esta muy influido, incluso expresamente en su argumento, por el mito del rapto de las sabinas, el tema latino que recoge la tradición por la que, legendariamente, ciudadanos romanos secuestraron a las mentadas sabinas, dado que las mujeres escaseaban en su territorio. También cabría hablar del rapto de Europa por Júpiter, e incluso otras influencias más próximas, también más infantiles. Porque en el fondo Siete novias... es también una versión libérrima de Blancanieves y los siete enanitos, en la que los pequeños hombres han crecido, y de qué forma, y para los que una Blancanieves, que en este caso (dado el color del pelo) es una Rojanieves, cocina, lava, plancha... Por supuesto cabrían interpretaciones más rijosas, pero cuando se rodó el filme era a mediados de los años cincuenta, y la posibilidad de historias de sexo con una mujer y siete hombres era poco menos que impensable.


Siete novias... se mantiene igual de pimpante en cuanto a sus deliciosos números musicales, cargados de esa joie de vivre contagiosa que sólo era posible en un tiempo en el que, ganada la Segunda Guerra Mundial de forma tan dolorosa, la gente biempensante en Estados Unidos creía que lo que les esperaba era un brillante porvenir, un tiempo esplendoroso donde su “american way of life” mantendría la supremacía en el mundo durante generaciones y donde no habría nada que pudiera hacerles frente. No sabían entonces que había una generación nueva que se estaba incubando, que daría lugar a fenómenos como Elvis Presley, el rock, el movimiento hippy, la guerra de Vietnam... todo un cambio brutal que acontecería fundamentalmente durante los años sesenta, pero que en los cincuenta, o aún no habían asomado la patita, o lo estaba empezando a hacer y todavía no constituía amenaza alguna para las clases instaladas.


Releo lo escrito y parece que no estoy escribiendo sobre la película sino haciendo un a modo de ensayo sobre la transformación de la sociedad yanqui entre los cincuenta y los sesenta. Retomemos el tema: Siete novias... tiene, como hemos dicho, muchas influencias, pero la que quizá prevalezca sobre las demás sea la relativa a su propia esencia, un musical delicioso, divertido, a ratos algo osado (esas seis chicas encerradas durante meses junto a sus pretendientes....), un musical en la mejor tradición del género de Hollywood, posiblemente el último gran musical clásico. Claro, después vendrían West Side Story o Cabaret, pero ya partían de formulas distintas, de planteamientos diferentes al de Siete novias... y la gran tradición del musical clásico.


Escenas como la construcción/destrucción del granero es una pieza antológica que debería estudiarse en las escuelas y facultades dedicadas a la docencia de las artes audiovisuales, para saber cómo hay que planificar una secuencia musical para que resulte a la vez vistosa, divertida, impactante, deliciosa, espectacular y encima de todo no canse: casi ná…


Es curioso, porque ninguno de los intérpretes de la película llegó a ser una gran estrella; en contra de lo que sucedió con grandes de la danza como Astaire, Kelly o Rogers, los actores y actrices de Siete novias... no tuvieron un antes y un después. Como mucho, el único que tuvo otro gran momento de gloria fue Russ Tamblyn cuando hizo la antes citada West Side Story, también en un papel episódico pero al que le sacó mucho partido. Pero los protagonistas reales, Jane Powell y Howard Keel, nunca llegaron a brillar como en esta delicia a veinticuatro imágenes por segundo. Señal, entiendo, de que lo realmente importante no eran los interpretes, sino la historia, la forma de plantearla, la contagiosa alegría de vivir de esta historia con influencias de la mitología latina y formulación tan, tan norteamericana...


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102'

Año de producción

Siete novias para siete hermanos - by , Aug 14, 2014
5 / 5 stars
El último gran musical clásico