Película: Sillas de montar calientes He aquí una sátira sobre el género por excelencia (el western, of course, aunque lleve algo así como treinta y tantos años muerto, con esporádicos ectoplasmas que se reputan sus herederos), debido a un cómico de origen judío, Mel Brooks, que se hizo internacionalmente famoso con su “El jovencito Frankenstein”, una sátira muy divertida sobre el mito creado por Mary W. Shelley, a raíz de la cual se recuperaron sus anteriores trabajos, “Los productores”, de ambiente teatral, “El misterio de las doce sillas”, de alguna forma policíaco, y estas “Sillas de montar calientes”.
El argumento tiene las habituales referencias al género; de hecho, casi parece el de un western clásico: en un poblado del lejano Oeste, en el que campa por sus respetos la banda de Hedle Lamarr (continuamente confundido, por su nombre, con Hedy Lamarr…) es nombrado como sheriff un ciudadano que reúne todos los requisitos para serlo, aunque su raza, la negra, no fuera muy apreciada en aquellos tiempos…
A pesar de todo, en su duelo con los facinerosos no estará solo. Por supuesto, todo está tomado a chacota, se hacen bromas sobre las clásicas escenas del género, con algunas de pésimo gusto pero certera intuición, como la cena de los cowboys con las inevitables alubias, de esperables y sonoras consecuencias. El resultado global es una película simpática, iconoclasta, agradable.
Mel Brooks perdería después del norte en su cine, perpetrando sucesivamente, tras “El jovencito Frankenstein”, “La última locura”, donde aún mantenía el tipo; “Máxima ansiedad”, en la que parodiaba (malamente) a Hitchcock; “La loca historia del mundo”, ya abandonada a los chistes chabacanos; y “La loca historia de las galaxias”, obvia parodia de la saga de George Lucas, cutre y sin gracia.

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Duración

96'

Año de producción

Sillas de montar calientes - by , Jul 25, 2008
3 / 5 stars
Western flatulento