Película: Sin reservas Cada vez más el cine se hace más previsible. No es ya que los “trailers” te cuenten la película prácticamente entera, ni que las gacetillas que facilitan las distribuidoras te den todas las claves: ya es que un mero anuncio televisivo de veinte segundos te dice exactamente lo que vas a ver. En este caso, una comedia romántica, con prestigiosa chef de un restaurante neoyorquino totalmente volcada en su trabajo, sin vida social ni sexual digna de tal nombre, su dosis de sentimentalismo con niña inesperadamente a su cargo, y el intruso que supondrá el no solicitado ayudante de cocina, con el que finalmente Doña Perfecta (no destripamos nada: en estas historias el final feliz le es consustancial) se alegra las pajarillas.
Con mucha benevolencia podría decirse que la protagonista aprende a vivir mientras intenta ejercer de madre de la hija putativa (a ratos hija de puta, es cierto) y de novia del chef emergente, pero sería demasiado grandilocuente, pues realmente estamos ante una roma, plana comedia romántica, con escasa química entre los protagonistas, con esa Catherine Zeta-Jones a la que ni siquiera imaginamos como una perfeccionista jefa de cocina, y ese Aaron Eckhart, normalmente perito en papeles de villano, aquí con barba de dos días y pelo imitando a un coco, con pinta de gañán que no sabe ni abrir una lata de conservas, cuanto menos ser todo un chef.
El director, Scott Hicks, cuyo máximo nivel como tal fue alcanzado ya hace demasiados años con “Shine” (que diera a conocer al estupendo Geoffrey Rush, quien después ha dado tanto juego como villano), confirma que lo suyo no es precisamente este género en el que, como en cualquier otro de los que pueblan el cine, hace falta bastante más personalidad que la que demuestra en esta olvidable historia manifiestamente prescindible.
Eso sí: el personaje de Zeta-Jones comienza el filme describiendo a su psicoterapeuta la receta de su exquisita codorniz a la salsa de azafrán, al fin y al cabo un pajarito rebozado en algún mejunje; si, como decimos, termina alegrándose las pajarillas, ¿es que, además de gastronomía exquisita, maternidades sobrevenidas y romances imprevistos, la cosa también va de ornitología “avant la lettre”? Lo siento, no me he podido resistir…

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105'

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Sin reservas - by , Sep 23, 2007
1 / 5 stars
Doña Perfecta se alegra las pajarillas