Película: Sing Street

John Carney es un guionista y director irlandés cuyo cine, generalmente, está relacionado con la música. En sus dos filmes más conocidos, la fresca Once (2007) y la menos agradable Begin again (2013), la música que cantaban o tocaban los protagonistas era un elemento más, y de primer orden, en ambos filmes. También lo es en esta Sing Street, de reminiscencias semiautobiográficas del director.

Dublín, hacia 1985. Toca la enésima crisis económica, y el tren de vida de una familia de clase media-alta se viene abajo con los problemas económicos del momento. Los padres deciden entonces cambiar de colegio al benjamín de la familia, llevándolo a uno público, donde este pipiolo superprotegido tendrá que aprender a sobrevivir en una jungla escolar. En el entorno descubre la presencia para él fascinante de la que se dice modelo, una adolescente poco mayor que él; para conquistarla, el pánfilo concibe la idea de hacer un vídeo musical con ella, aunque para tal cosa primero tiene que montar una banda de rock. Y a ello se pone…

Sing Street es un musical entreverado de filme romántico, con irisaciones de comedia y también de drama. Es una película agradable de ver, con su adolescente pijo que tiene que buscar su lugar al sol entre una panda de brutos, y que encuentra la motivación de su existencia en el amor a primera vista con una jovencita que parece tan lejana como frágil es en la realidad.

Tiene también sus toques dramáticos, con el entorno familiar que se desmorona por la aventura de la madre, la ruina económica del clan, la frustración del primogénito, que iba a ser todo y se quedó en nada. Con tributos cinéfilos que recuerdan algunos clásicos del cine de jóvenes (el recuerdo de la coppoliana Rumble Fish, en España La ley de la calle, es inevitable), la película tiene un tono agridulce, impuesto no sólo por la difícil situación familiar del protagonista, sino por la pintura negra de las clases bajas de las que se nutre el colegio público, donde se perpetúa la desigualdad, la desafección.

En un momento dado la amada del protagonista, que aún no sabe que lo es, le dice a su pretendiente: feliz, triste; así es el amor. Feliz, triste, así es también Sing Street. John Carney es un cineasta que sabe sacar rendimiento a sus magros recursos económicos, y aquí consigue su objetivo de contarnos (seguro que de forma idealizada) una parte de sus años mozos en Dublín, cuando todavía no sabía que iba a ganarse la vida con productos cinematográficos “low-cost” como éste, decididamente simpáticos, en los que amor y música llevarían la voz cantante (nunca mejor dicho…).

Un final algo falsamente feliz quizá no elimine totalmente la tristeza que, inevitablemente, conlleva esta historia de (finalmente) perdedores que creen que alguna vez ganarán algo.

El debutante Ferdia Walsh-Peelo (extraño nombre, sí) resulta ser una agradable sorpresa; diríase que lleva toda su vida interpretando, y sin embargo su relación con el espectáculo se limita a sus actuaciones como músico: todavía hay milagros… Lucy Boynton tiene más tablas y resulta una sugestiva modelo “teen”, entre los sueños de un futuro esplendoroso que no llegará y un presente muerta de asco en un barrio en el culo del mundo. Entre los secundarios destacamos a Aidan Gillen, que se ha hecho famoso por su papel de Meñique en la saga televisiva Juego de tronos.


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106'

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Sing Street - by , Oct 02, 2016
2 / 5 stars
Feliz. Triste.