Película: Singularidades de una chica rubia

Me confieso admirador de Manoel de Oliveira; pero no un admirador absoluto, no un fan, en el sentido anglosajón del término, en tanto que fanático que me gusta cualquier cosa que imagine o alumbre el centenario cineasta portugués.


Para muestra, un botón, este mediometraje (63 minutos no parece que pueda considerarse, en puridad, un largometraje), Singularidades de una chica rubia, que parece un Oliveira menor, una excentricidad del director en activo más veterano del mundo, la adaptación de un relato de Eça de Queiroz sobre un pulcro oficinista colocado de contable en la empresa de su tío; el chupatintas pronto concebirá un amor desmedido por una joven rubia que se asoma a la ventana de enfrente de su oficina; pide permiso a su tío para casar con la moza (en Portugal son sumamente ceremoniosos para todo), pero ante la negativa de éste, que le despide, decide embarcar hacia Cabo Verde, de donde vuelve rico. Entonces el tío modificará su criterio (de donde se deduce que la pasta, o su ausencia, algo tenía que ver…), dará su bendición a los tortolitos, y estos comienzan a pensar en la boda; pero entonces el pánfilo se dará cuenta de que la rubia tiene aficiones un tanto ilícitas, y que aunque amiga de sus amigos, lo es aún más de lo ajeno…


Pero esta vez, me temo, Oliveira no ha dado en el clavo: por supuesto que se mantienen sus habituales escenas hieráticas, con sus personajes que alternan la verborrea solemne con el mantenimiento de posturas como de esfinge; es verdad también que persiste el tono austero, intelectual, con un “tempo” especial que podríamos llamar el “tempo Oliveira”; pero también es cierto que esta vez el conjunto no funciona; no sólo porque la anécdota sea tan trivial, tan nimia, que resulta escandalosamente simple, sino porque la forma, que en Oliveira supone tanto o más que el fondo, aquí no termina de cuajar.


Así las cosas, en un cine tan delicado y tan frágil como el que practica el cineasta de Oporto, cuando el equilibrio entre fondo y forma no es el adecuado, el resultado no convence: es el caso. Lástima, porque tenemos en estima a este cineasta singular (sí, como su “rapariga loura”, aunque por cuestiones muy distintas a la de la cleptomanía).


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Género

Nacionalidad

Duración

63'

Año de producción

Singularidades de una chica rubia - by , Sep 01, 2014
1 / 5 stars
El oficinista y la cleptómana