Película: Slow West

Precisamente porque cada vez es más difícil tener esa experiencia, encontrar una agradable sorpresa en cine es todo un acontecimiento. He aquí una de ellas, una película formalmente del Oeste, rodada sin embargo en los agrestes paisajes de Nueva Zelanda (semejando ser, con notable veracidad, las inhóspitas tierras del Far West americano), pero que en realidad es una mezcla de drama iniciático, de historia romántica de corte “fou”, de abstracto determinismo, de amistad inconfesa. Una rarísima película que, ciertamente, te gana por su extraña mixtura de temas, por su desparpajo en la forma de plantearlos, por su resolución, en una media hora final con un ritmo vigoroso, plagada de hallazgos visuales.

John Maclean, músico escocés, debuta en la dirección de largometrajes (aunque previamente había hecho, con un Smartphone, el multipremiado corto Pitch Black Heist) de forma inusitada, mostrando unas credenciales impecables. No es que Slow West sea una obra maestra; es evidente que tiene algunos errores de novato, pero el conjunto es tan atractivo, tan inusual, tan estimulante, que esos errores no empañan las virtudes de una película formidable realizada por un hombre perteneciente a otro arte,  la música, aunque en este caso, a la vista de lo bien que se le da el audiovisual, habrá que tirar del manido término de renacentista para calificar lo que probablemente sería más acertado calificar, simplemente, de artista; porque artista es el que ejerce el arte, cualquiera que sea éste.

Un joven escocés, en los albores de la mayoría de edad, atraviesa los Estados Unidos de Este a Oeste, tras los pasos de su amor (y del padre de ésta), huidos de su Escocia natal por un desgraciado asunto de homicidio involuntario. Por el camino topa con un personaje peculiar, entre el cazarrecompensas, el típico pistolero y (en el fondo) el buen samaritano, que le ayudará, previo pago de su importe, a intentar localizar a su amada. Pero se ha puesto precio a la cabeza de la bella, y a la de su padre, por lo que los dos hombres, en su búsqueda, concitan involuntariamente tras de sí una torva maraña de malhechores deseosos de cobrarse tan codiciada pieza.

Obra descompensada pero tan atractiva, película irregular pero tan henchida de talento y de buenas ideas, Slow West es lo más parecido a una visión del siglo XXI del western clásico, como si todos estos años desde que el género muriera (defunción que hemos datado, simbólicamente, en 1976, coincidiendo con el estreno de El último pistolero, de Don Siegel, con John Wayne en su canto del cisne en una pantalla) se hubieran actualizado de golpe, se hubieran alimentado de cuanto el cine ha crecido, inventado, desarrollado en estos casi cuarenta años, para alumbrar una historia distinta, en la que hay temas clásicos (la banda que asuela a los protagonistas, el amigo fiel, a pesar de su pasado tenebroso, la búsqueda incesante, sin esperanza, de la mujer amada) entreverados con novedosos elementos formales que nos recuerdan el tiempo en el que vivimos, la descreída forma de ver la vida del siglo XXI, también cuando miramos al XIX.

En un (significativo) momento del filme, el protagonista le dice a su inesperado amigo que en la vida tiene que haber algo más que sobrevivir. Por ejemplo amar, amar torrencialmente, desesperadamente, incondicionalmente. Amar aunque tu amor te mate, aunque salves en tu agonía a tu amor, aunque el reencuentro sea una brevísima estrella fugaz: amar.

Kodi Smit-McPhee, que ya nos gustara mucho de niño en La carretera (2009) y en la versión americana de Déjame entrar (2010), y de adolescente en El amanecer del planeta de los simios (2014), es el actor ideal, ya adulto, para esta rara película, confirmándose como un intérprete con una insospechada capacidad para sufrir, y lo que es mejor, para transmitir intensamente esos sentimientos. Es cierto que tiene un aspecto físico que le va a limitar mucho en su carrera, pero contra eso es difícil luchar. Michael Fassbender está espléndido, como es habitual en él, uno de los mejores actores de su generación, de una capacidad proteica para encarnar personajes de toda laya y hacerlos todos bien.


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84'

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Slow West - by , Oct 24, 2015
4 / 5 stars
Algo más que sobrevivir