Película: Son de mar Hay autores literiarios cuyos mundos se resisten a ser trasplantados a la pantalla. El caso del mediterráneo Manuel Vicent quizá sea paradigmático; la primera vez que una novela suya fue llevada al cine fue con Tranvía a la Malvarrosa, de la mano de José Luis García Sánchez, y el resultado fue de una mediocridad pasmosa, una pulcra adaptación pero carente de fuerza. Con esta Son de mar no ocurre exactamente igual, más que nada porque Bigas Luna es, también, un "autor", como el propio Vicent, y su visión de la novela había de ser, necesariamente, más personal que la correcta pero decididamente vacía de García Sánchez. Y puede decirse que el cineasta catalán ha acertado en algunos momentos, si bien el resultado global dista mucho de convencer.

 Estamos ante una historia romántica que versiona, de forma absolutamente libérrima y moderna, el mito de Ulises y su largo regreso a Ítaca a los brazos de una Penélope que, día y noche, tejía y destejía un manto que nunca terminaba de hacerse, para tormento de los pretendientes de sus encantos y, sobre todo, de su reino. Pero este Ulises no viene de la guerra de Troya, sino de oír los cantos de una sirena de curvas sensuales, olvidando a la moderna Penélope que, ésta sí, casa con el novio de turno, que le aporta la seguridad económica que no tenía con su poeta.

 El filme de Bigas Luna crece considerablemente cuando el autor de La camarera del Titanic deja que Leonor Watling extraiga de lo más recóndito de sus entrañas un torrente de sentimientos encontrados ante esta nueva situación, que la situará en la encrucijada de ser feliz como mujer amada pero a la intemperie o desdichada como segura esposa pero aherrojada a la pata de la cama de un marido al que no quiere; aquí la actriz vuela altísimo, muy por encima de un Mollà que no puede seguirla, y no digamos de un Eduard Fernández que no da en absoluto el papel de ricachón podrido y perdido por los huesos de la bella. Pero esos momentos de pura emoción, esas esquirlas de finísimo diamante que hay que atribuir antes a Watling que a Bigas, no salvan un producto irregular, con obvios errores de guión, y con un final lamentable, sin sentido del ridículo, confirmando que Bigas crea atmósferas pero no sabe cómo rematarlas

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Duración

90'

Año de producción

Son de mar - by , Oct 26, 2010
2 / 5 stars
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