Película: Soul Kitchen

Tengo dicho, y hasta escrito, que un trágico generalmente no es buen cómico, que quien se encuentra en su salsa en los grandes dramas no suele manejarse ni medianamente bien cuando de lo que se trata es de desengrasar y echar unas risas.


Para muestra, un botón, aunque sea un botón turco-germano como este Fatih Akin del que hemos visto en España la última parte de su filmografía, con dos dramas bastante tremebundos, de interés creciente (su iniciática Contra la pared, que le descubrió para los circuitos de cine independientes occidentales, si bien mi opinión es que fue sobrevalorada; y su posterior Al otro lado, que me gustó mucho, aunque no concitó tanto entusiasmo entre mis colegas de la crítica). Le hemos visto también otra obra mayor, Cruzando el puente: los sonidos de Estambul, un bellísimo documental que explora terrenos movedizos como lo musical imbricado con lo telúrico.


Vamos, que Akin, al menos hasta ahora, había sido un cineasta especializado en el drama, cuando no en la tragedia, tocando siempre temas adultos y serios. Ahora, sin embargo, con este Soul Kitchen, parece querer pagar una presunta deuda con la comedia, pero la jugada no le ha salido bien.


Supuestamente, se trata de poner en imágenes la vida alrededor de un bar-restaurante bohemio, como uno que es como su casa en Berlín. Pero para atrapar el alma (ese “soul” del título) de un lugar, sea físico, mental, psicológico o simplemente alegórico, no basta con urdir una historia en la que parece que a los guionistas le pagaban a tanto el nuevo revés que le acontecía al protagonista, al que, salvo dejarlo preñado, le pasa de todo.


Guión flojísimo, del que es culpable tanto el propio director como su cuate (o “filos”, ya que estamos entre griegos, aunque sean germanohablantes) Adam Bousdoukos, a la sazón también protagonista, parece la típica historia que se inventa cuando se quiere poner el espíritu de algo en pantalla pero no se sabe cómo hacerlo; algo parecido a lo que le pasó a Isabel Coixet en Mapa de los sonidos de Tokio.


Así las cosas, el trágico que quiere ser cómico se queda en patético, y todo el crédito artístico acumulado con sus estimulantes trabajos anteriores, se dilapida ahora en esta comedieta insulsa, en la que apenas hay alguna buena idea, y en la que abundan las malas; por ejemplo, el brutal error de “casting” que supone que Birol Ünel, el recordado protagonista de su Contra la pared, pueda interpretar a una especie de Ferrán Adriá otomano, cuando este Ünel tiene pinta de, en cuestiones culinarias, no salir de los huevos fritos con patatas…


Lástima de empeño fallido; esperemos que el batacazo comercial que se ha pegado la película le haga ver a Akin que a él, como a Goethe (vale, no hay comparación…), lo que le van son los grandes dramas, románticos o no, pero no las comedias ligeras… aunque la verdad sea dicha, ésta de ligera tiene poco: parece escrita por aquel personaje del cómic hispano de los años cincuenta, Don Pésimo…


 


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99'

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Soul Kitchen - by , Jul 18, 2015
1 / 5 stars
Trágico, cómico, patético