Película: Star Wars. El despertar de la Fuerza

Cuando Star Wars consiguió un inenarrable éxito en 1977, dando lugar a una vasta saga cuyo final no se atisba, aquel primer episodio que no llevaba estrambote en el título fue bautizado, años más tarde, como Una nueva esperanza, a la manera en la que los otros capítulos tenían titulillo propio: El imperio contraataca o La amenaza fantasma, por citar sólo un capítulo de cada una de las dos trilogías hasta ahora finalizadas.

Parece claro que, cuando George Lucas pensó en retomar su rentabilísima saga y comenzar la tercera trilogía, optó por volver a las fuentes, a ese primer episodio (por orden cronológico de rodaje, aunque en la historia global es el cuarto: ¡qué lío!), que se tituló en España La guerra de las galaxias, con un guionista de aquella primera etapa, el veterano Lawrence Kasdan, y recuperando a todas las viejas glorias de entonces, desde Harrison Ford hasta Carrie Fisher, pasando por una aparición en clave casi de cameo de Mark Hamill. Pero no se quedó sólo en eso, sino que, quizá al rescoldo de ese sentimiento al que llamamos nostalgia, montó su nueva historia con claves parecidas, cuando no tributarias, a esa primera Star Wars: tendremos de nuevo un poder malévolo, ahora la Primera Orden, una resistencia que defiende a la República, un epígono de Darth Vader, con lazos de sangre con el difunto villano, el descubrimiento de la Fuerza en alguien que desconoce sus poderes, más los habituales gadgets, como un adorable droide, BB-8, de la misma estirpe que R2D2, que también aparece por allí, ya algo oxidado, al igual que C3PO, el robot más parecido que imaginarse pueda a un Woody Allen de hojalata y silicio. La propia trama parece seguir la estela del primigenio capítulo, hasta convertirse en un reencuentro con algo entrañable, como un viejo amigo al que no se ve desde hace años.

Se le puede disculpar, entonces, que no sea una historia precisamente original: tenemos los mismos elementos ya archiconocidos, pero barajados de manera algo distinta, con algunos personajes nuevos, como el soldado de la Primera Orden que deserta tras percatarse de su nula capacidad para matar a seres inocentes, tras saberse poseedor de la rara cualidad de la piedad, tan poco recomendable para el matarife. Por supuesto, la propia existencia de la saga, como el animal observado por el entomólogo, influye en su devenir, es imposible para sus fautores sustraerse a todo lo que ha supuesto en el ocio y la cultura moderna la existencia de una serie como Star Wars.

Lucas, también con buen criterio, ha optado por encargar este séptimo capítulo a uno de los nuevos y más talentosos directores de Hollywood, J.J. Abrams, que ha hecho lo que se esperaba de él, un entretenido capítulo que nos devuelve, cual túnel del tiempo, a aquellos años mozos en los que La guerra de las galaxias, como poco después En busca del arca perdida (de la misma estirpe pero en clave distinta), desempolvaba el género de aventuras y acción, llenaba los cines y nos hacía niños durante un rato. Por supuesto, hay empeños de Abrams como director más interesantes, desde su díptico de la remozada, intensa, adulta Star Trek a la serie televisiva Perdidos, pero El despertar de la Fuerza es lo que se esperaba de ella, un potentísimo misil que ha pulverizado literalmente la taquilla USA y del resto del mundo, un entretenimiento que presenta a las nuevas generaciones las mismas emociones que tuvimos los jóvenes de hace cuarenta años, pero con el aggiornamento de las nuevas y apabullantes tecnologías de nuestro tiempo, y que nos permite a los que peinamos canas (o directamente no peinamos nada…) volver a disfrutar de los rostros de los héroes de nuestra juventud, ellos también ya estragados por el tiempo (y en algunos casos, por vidas cuando menos complicadas: cfr. Mark Hamill y Carrie Fisher).

Entre los intérpretes, aparte de los mentados viejos rockeros, me quedo con la luminosa presencia de Daisy Ridley, todo un descubrimiento, una joven a la que la cámara, a qué dudarlo, adora; en el otro extremo estaría Adam Driver, el nuevo villano, que tiene una pinta de pagafantas que no puede con ella. Le pasa lo que a Hayden Christensen en la primera trilogía (por orden cronológico, no de rodaje), el que debía ser carismático Darth Vader joven, que sin embargo parecía no haber roto un plato en su vida. ¡Ay, qué errores de casting, con la pasta que se gastarán en la selección de actores y actrices!


Star Wars. El despertar de la Fuerza - by , Dec 23, 2015
3 / 5 stars
Otra nueva esperanza