Película: Stoker Park Chan-wook es un cineasta surcoreano de corta e inclasificable filmografía, parte de la cual, además, no nos ha llegado, entre otras cosas porque el cine de aquella nacionalidad es difícil que pueda estrenarse en España, salvo filmes aislados. En su caso se ha podido ver la espléndida Old Boy, que lo descubría como un cineasta de rara personalidad cinematográfica, un diamante ya perfectamente pulido; sus dos filmes posteriores, Sympathy for Lady Vengeance y Soy un Cyborg, eran inferiores pero seguían demostrando una extraña capacidad para la creación fílmica.

Tales avales han debido de valer lo suyo para que el cineasta de ojos rasgados haya dado el salto a las cinematografías occidentales, en este caso en concreto las de Estados Unidos y el Reino Unido, que han coproducido esta inquietante, desasosegante Stoker, un filme que navega por aguas inciertas, ambiguas, difíciles de encasillar: es un thriller pero también un filme de terror, y a su manera, de una forma muy, muy oblicua, es también una historia de amor.

Una adolescente en el funeral de su padre, que ha aparecido calcinado en su coche. Su madre es tonta del bote, pero aparece un tío, hermano menor del fallecido padre, al que la chica no conoce. Pronto el tío la fascinará con un raro magnetismo de hombre de mundo, guapo y de elegantes maneras, pero la muchacha intuye que hay algo turbio, torvo y terrible en sus melifluas maneras, en su sonrisa como de spot publicitario. A su vez, ella misma está dotada de una rara sensibilidad, que le permite oír, ver, sentir más allá de lo normal, y pronto descubre que comparte esa rara facultad con su tío, quien en un momento de confidencia la denominará como la posibilidad de sentir intolerablemente.

Park Chan-wook no parece sentir nostalgia por sus escenografías orientales ni por sus actores (al menos aquí) desconocidos, y se siente como pez en el agua dirigiendo a vacas sagradas como Nicole Kidman (es verdad que tiene el papel menos agradecido, una tonta de babero que no sabe que lo es) y a estrellas emergentes como Mia Wasikowska. Su cine, como en anteriores empeños en la península de Corea, es brillante, imaginativo, creando permanentemente nuevas formas, jugando con los objetos: en la película un simple cinturón tendrá insospechadas utilidades… No hay un solo plano que sobre ni que falte, presenta una formidable capacidad para la elipsis, su cine es exacto, y con él transmite una sensación turbadora, crea una atmósfera de devastadora zozobra; donde todo es perfecto intuimos la inmundicia de la maldad; donde todo es elegante adivinamos la vesania de la locura: y, ¡ay!, nos resulta tan sugestivo…

Filme que ronda la perfección, alguna pequeña caída de ritmo en la segunda parte, una vez que se van aclarando los misterios enunciados en la primera, hace que no llegue a ser la obra maestra que debería haber sido.

Con un título que remite directamente al autor del mito de Drácula en los términos en los que literatura y cine lo han popularizado (Bram Stoker), hay otras referencias cultistas interesantes: así, el argumento recuerda no tan vagamente el de aquel filme menor hitchcockiano, La sombra de una duda, con una adolescente que ve en la llegada de su tío inquietantes sospechas sobre un pasado criminal; aquí, sin embargo, se dará una vuelta de tuerca, que no desvelaremos, obviously, pero que sólo es posible en estos descreídos años del siglo XXI, cuando el/la protagonista no tiene por qué ser impoluto, inmaculado, radicalmente bueno. Incluso cabría imaginar que Stoker es una variante perversa de Teorema, la obra maestra de Pasolini, en la que el ángel que viene a catalizar los deseos, frustraciones y traumas de la familia protagonista fuera, en lugar de un Rafael o un Miguel, nada menos que el mismísimo Luzbel…

Película sorprendente, no dejará indiferente a nadie. Park tiene un estilo que parece el de un Scorsese con ojos achinados, y no temo que se me tache de blasfemo. Es un cineasta que, si Hollywood no se lo come, podrá darnos muchas horas de sano (o no tan sano…) goce cinéfilo. A ver si no lo estropeamos…

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99'

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Stoker - by , May 19, 2013
4 / 5 stars
Sentir intolerablemente