Película: Sueños eléctricos Desde finales de los años setenta se ha venido desarrollando un subgénero de la comedia que podría calificarse como de “adolescentes gamberros”, en las que un grupito de chicos con acné protagonizan las correspondientes trastadas, siempre con los temas más caros al bullicioso segmento de público al que va dirigido: sexo, música, alcohol y cierto vandalismo. La película que podría considerarse como iniciadora del subgénero es “Desmadre a la americana”, aquella comedia bárbara que supuso el descubrimiento de John Landis, y que queda a años luz de distancia, en cuanto a calidad, a cuantas después le han seguido los pasos, como la serie de “Porky’s” o las de los Albóndigas, o más recientemente las de la saga “American Pie”.
“Sueños eléctricos” está también dirigida a un público adolescente, pero sin embargo se desmarca sutilmente de los temas habitualmente frecuentados por los subproductos de este pelaje. Un joven estudiante de arquitectura está obsesionado con conseguir un tipo de ladrillo resistente a los terremotos (en San Francisco se haría rico, evidentemente…). Para diseñar su invento revolucionario, decide hacerse con un ordenador personal, y ahí empezarán los problemas. Película sin ambiciones, resulta simplemente entretenida para quien no busque más que un rato de evasión olvidable.
De entre el perfectamente desconocido elenco interpretativo del filme sólo cabe destacar a Bud Cort, quien fuera uno de los actores preferidos de Robert Altman, para quien protagonizó cintas como “El volar es para los pájaros” y “Buffalo Bill”, entre otras, y también intervino en la celebrada serie televisiva “Un mundo feliz”, sobre la novela de Huxley. En la banda sonora, además del en aquella época omnipresente Giorgio Moroder, lucen nada menos que Tchaikovski y Bach, entre los clásico antiguos, y Culture Club, entre los clásicos modernos.

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95'

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Sueños eléctricos - by , Nov 01, 2008
1 / 5 stars
Cierta distinción, nada del otro jueves