Película: Tamaño natural No fue frecuente en su carrera (ya concluida cuando se escriben estas líneas, dada la delicada salud, avanzada edad y postración del maestro), pero alguna vez Luis García Berlanga rodó un tipo de cine totalmente distinto al que habitualmente frecuentaba, la comedia negrísima, esperpéntica, radicalmente berlanguiana (nunca mejor dicho…). “Tamaño natural” era un viejo proyecto de Berlanga, un hombre confesadamente obsesionado por el fetichismo sexual, y en 1973 consiguió rodarla, tras varios años de infructuosos intentos; por supuesto, la película se hizo con nacionalidad francesa, aunque también había dinero español, pero en aquellos años el tema era inviable en los estertores del régimen franquista, que la prohibió mientras pudo: cuatro años más tarde se estrenaba, coincidiendo con el flamante, esperanzador gobierno de Adolfo Suárez. “Tamaño natural” cuenta la historia de un triunfador, un hombre que lo tiene todo: un buen empleo, una mujer hermosa, una amante apasionada, pero a quien le falta algo. Comprará entonces una muñeca de poliuretano, de tamaño natural, como una nueva compañera que le satisfaga en todos sus deseos sin pedirle nada. La relación con la muñeca comenzará a enturbiarse cada vez más, y la razón del fetichista a quebrarse. Berlanga contó en este filme de insólita austeridad y duros perfiles la historia de un hombre y su soledad; el fracaso del triunfador, la angustia de vivir sin una compañía real, completa. Película de escenas de cierta dureza, es posible que desilusione a los habituados al Berlanga humorista, pero también en este dentista enamorado del plexiglás está el alma del cineasta levantino. La tragedia de la soledad, de la incomunicación, fue el tema más ampliamente tocado en los años sesenta y setenta por el cine intelectual europeo, y Berlanga aportó una ascética visión, de desoladora belleza, de un corte tan distinto. Michel Piccoli está formidable en su complejo papel, acompañado de caras conocidas del cine español, como Amparo Soler Leal o Julieta Serrano. La música es del maestro Maurice Jarre, el autor de “Doctor Zhivago” o “Lawrence de Arabia”, aunque será más recordado por los espectaculares “soundtracks” de estos títulos comerciales que por la mucho más melancólica música que compuso para esta propuesta berlanguiana, colindante con el anacoretismo, a pesar de su libidinoso tema.

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100'

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Tamaño natural - by , Aug 01, 2007
4 / 5 stars
Amar el plexiglás