Película: Tarzán y su compañera El personaje creado por Edgar Rice Burroughs, Tarzán, es, probablemente, uno de los más llevados al cine en toda su existencia. Han sido múltiples los actores que han dado vida a este salvaje blanco, cuidado cuando pequeño por simios, una especie de trasunto aventurero del mito del Buen Salvaje de Rousseau.
Pero el actor que llegó a identificarse más plenamente con el físico y con el espíritu de Tarzán fue Johnny Weissmuller, un campeón de natación norteamericano al que la Metro contrató para dar vida al sanote, poco hablador y singularmente hábil luchador hombre-mono.
La primera película del ciclo que la Metro dedicó a este personaje de leyenda fue “Tarzán de los monos”, dirigida por W.S. Van Dyke, y su éxito fue tal que dio origen a este “Tarzán y su compañera”, en el que el hombre de la selva encuentra a una chica con la que comparte su vida (no se aprecia que comparta otras cosas, dada la moral de la época, pero se puede presuponer…); llegan unos desaprensivos cazadores que pretenden llevarse a la bella y, de paso, arramblar con cientos de toneladas de colmillos de marfil del cementerio de elefantes. Tarzán, obviamente, se opondrá (a ambas cosas, se entiende).
Hay en la película la gracia y la ingenuidad de lo naïf, de la obra hecha sin malicia, casi como imaginó Burroughs a su personaje. Weissmuller encarnó al célebre hombre mono en otras películas sucesivas, pero en estas primeras es donde mejor dio el tono de hombre simple pero defensor de causas justas y un punto ecologistas. Junto a él, la hermosa Maureen O’Sullivan enseñaba cacha a destajo (y algo más, para videoadictos con cámara lenta…), once años antes de parir a Mia Farrow (vale, no se lo tendremos en cuenta…).



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101'

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Tarzán y su compañera - by , Sep 19, 2008
2 / 5 stars
Ella fue la segunda...