Película: Terra Formars

El manga es, a qué dudarlo, una interesante aportación cultural propia de Japón, aunque hoy por hoy se haya extendido por todo el mundo. También el manga es ya otro afluente más del cine, tan necesitado de temas, formatos y contenidos. Terra Formars es un manga relativamente reciente; se empezó a publicar en 2011, y sus autores son Yû Sasuga y Kanichi Tachibana. Tuvo gran éxito, lo que hizo que en 2014 se hiciera una serie televisiva de dibujos animados con el mismo título, que aún sigue grabándose. Takashi Miike la lleva ahora a la gran pantalla, en esta costeada producción con actores de carne y hueso, si bien podemos decir ya que el prolífico cineasta nipón, en este caso, no ha dado en la tecla.

Sí lo hizo con anterioridad en algunos productos que nos han llegado a Occidente, de la innúmera filmografía que incesantemente acrecienta: cuando se escriben estas líneas ya ha alcanzado las cien películas como director, cuando no ha llegado todavía a los sesenta años. Filmes suyos como Audition (1999), Llamada perdida (2003) o 13 asesinos (2010) nos revelaron un cineasta seguro, versátil, capaz igualmente de dirigir terror como cine de artes marciales, y de hacerlo todo bien. Sin embargo, en este caso parece que a Miike le ha ganado la enjundia de la empresa a la que tenía que hacer frente, este filme de acción que es también, a la vez, una película de ciencia ficción e incluso de terror, un empeño de gran envergadura que el cineasta japonés pone en imágenes pero cuyo resultado negativo quizá se deba a su propio origen.

Y es que el manga original es bastante marciano (nunca mejor dicho…). Lo que se nos cuenta en la película se ajusta razonablemente al contenido de la primera de las dos grandes historias que conforman la serie original, en concreto la denominada El viaje del BUGS II a Marte. En él se nos cuenta que en el siglo XXI la Humanidad consiguió llevar expediciones a Marte con la misión de ir adaptando el planeta para poder ser colonizado siglos después, para lo que se sembró de algas a fin de dotar al astro de atmósfera y agua, pero también se la llenó de cucarachas, con la idea de que estas se alimentaran de las plantas y limitaran un crecimiento excesivo. Cuatro siglos más tarde una primera expedición, el BUGS I, enviada con la intención de revisar la situación del planeta para empezar a trasladar colonos, pierde contacto con la Tierra, por lo que es enviada una segunda nave, el BUGS II, una vez que la NASA (la U-NASA, le llaman…) descubre que las cucarachas han crecido hasta un tamaño superior al ser humano, y con una fuerza y hostilidad incluso mayor a la nuestra (y mira que es difícil, sobre todo lo de la hostilidad…). Esa segunda expedición estará formada por astronautas que pueden inyectarse cápsulas con concentrado sintético de ADN de insectos que les hacen mucho más fuertes y versátiles para enfrentar a las cucarachas gigantes y con bastante mala hostia…

Con esa premisa argumental, ciertamente, era complicado hacer una película medianamente decente. Además, el manga requiere, tanto en su formato original en papel como en sus adaptaciones audiovisuales, de un lenguaje muy primario en cuanto a la gesticulación de los personajes, que recuerda por momentos el que utilizaban los intérpretes del cine mudo: son muy expresivos, intentan con sus exclamaciones, gestos faciales y actitudes corporales reforzar sus palabras, y eso en cine queda regular. Claro que si solo fuera eso, sería disculpable. El problema es que la acción se amontona: no hay forma de que haya espacio para otra cosa que no sea la lucha de los personajes humanos con las cucarachas de tamaño XXL, están pegándose constantemente, de tal forma que la trama como tal no avanza, todo se fía a las escenas de acción, desarrolladas con la eficiencia habitual en Miike, que ya sabemos es un gran profesional, pero sin alma, sin nada que contarnos más allá de los mamporros que se dan entre los humanos “insectizados” y los insectos de pata negra (y tan negra…). Llega un momento que se nos da una higa si los humanos sobreviven, si se los comen las cucarachas o lo que sea, solo queremos que termine de una vez la película.

Lo que en serie de dibujos animados y en dosis cortas, de poco más de media hora, es digerible, se hace eterno en estas casi dos horas de castañazos entre humanos que parecen disfrazados como para carnaval y las cucarachas de eterno gesto bobalicón pero más mala leche que Hitler y Stalin juntos. Así las cosas, no parece que Miike, esta vez, haya acertado. Bueno, ya lo dice el refrán español: el mejor escribano echa un borrón…


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108'

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Terra Formars - by , Jan 20, 2017
1 / 5 stars
El mejor escribano echa un borrón