Película: Terribly happy El cine danés que nos llega suele tener un nivel; podrá ser mejor o peor, pero al menos siempre tiene un tono muy profesional, como seguramente no puede ser de otra forma en la patria de Dreyer y, más recientemente, de Von Trier, aparte de hacerse en el país número uno en el “ranking” de bienestar humano, si hay que hacer caso a estos listados que, periódicamente, nos cuentan dónde se es más feliz y más desdichado en el mundo. Precisamente el título internacional de este filme (nos harán gracia de que el original danés no tengamos ni idea de lo que significa) habla algo sobre la felicidad, aunque de forma contradictoria: “Terriblemente feliz”, podría ser su traducción al español, y a la vista de la película resulta ser un título muy irónico.
Un policía, tras un tiempo de baja por problemas psíquicos, es destinado a un poblacho al sur de Jutlandia, allí donde, como afirma el coloquial dicho andaluz, Cristo perdió el mechero. Los lugareños se revelarán pronto como una recua de individuos poco recomendables. Hay un tipo especialmente detestable, que pega a su mujer, tiempo en el que, inevitablemente, su hija, una niña que parece sacada de “El orfanato”, pasea a su muñeco en un carrito de bebé al que le hace falta un buen engrasado. El policía pronto se implicará sentimentalmente con la agredida (que, aparte del maltrato doméstico, tiene un tornillo de menos y un punto de furor uterino de más), lo que llevará al desastre.
Veía este thriller danés, entreverado de cierta comicidad muy negra y también de un toque de terror hacia lo extraño, y no dejaba de pensar que el villorrio donde se desarrollan los hechos parece enteramente la antítesis de Calabuch, el pueblo imaginario inventado por Luis Berlanga en su película homónima, una especie de Arcadia feliz donde la vida era placentera y los habitantes amables y obsequiosos; todo lo contrario que este poblacho perdido al fondo de Jutlandia a la derecha (donde el papel higiénico…), cuyos moradores son siniestros, o malencarados, o cotillas, o lelos, o cabrones, o todo junto a la vez. Una gloria de sitio: así las cosas, que el poli supuestamente de paso tuviera que quedarse allí para los restos, bien pillado por sus partes pudendas, podría ser lo más parecido al infierno sobre la Tierra…
El director, Henrik Ruben Genz, curtido en la televisión, hace un trabajo aseado; no es una gran película, pero es cierto que se sigue con interés la trama, y aunque algunas soluciones guionísticas cantan cantidad (la muerte de la maltratada es un prodigio de incoherencia argumental), el conjunto aparece como una curiosa muestra de thriller negro con irisaciones levemente cómicas e irónicas.

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95'

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Terribly happy - by , Nov 11, 2009
2 / 5 stars
La antítesis de Calabuch