Película: The selfish giant Esta película se pudo ver en la Sección Oficial del Sevilla Festival de Cine de 2013 (SEFF’13).

El debut en la dirección de la cineasta Clio Barnard con este The selfish giant se ha saldado con un resultado muy interesante. De ella se ha dicho que es como una versión actualizada de Ken Loach, aunque es cierto que hay diferencias esenciales: mientras que Loach tiene una visión netamente de izquierdas, y por tanto la culpa de todos los males es de empresarios, Estado y derechas, Barnard es más ecléctica: no busca responsables, expone hechos.

Dos niños, uno hiperactivo y otro con un plomazo dado; ambos son amigos; el primero, además, tiene serios problemas en el cole, hasta el punto de que consigue, por fin y tras ímprobos esfuerzos, que lo expulsen definitivamente. El segundo es más centrado, le gusta estudiar y tiene verdadera pasión por los animales. Ambos comparten una estrecha amistad, la amistad de quienes se sienten distintos, de los que se sienten vejados y menospreciados. Ambos, también, sufren cada uno por su lado una familia desestructurada, descontrolada, donde cada uno campa a sus anchas. A iniciativa del primero, el hiperactivo, dan en recoger y transportar chatarra para el desguace del pueblo, administrado por un tipo infame que coquetea permanentemente con el delito.

No deja de ser curioso que el filme consigne en sus créditos que está inspirado en el relato breve de Oscar Wilde El gigante egoísta, porque ciertamente bien poco hay del original wildeano en el filme de Barnard. En cualquier caso, la película tiene valor por sí misma. Es curioso también que, más que de Wilde, de quien habría que hablar a la hora de la inspiración sería de Dickens y su (bendita) obsesión por retratar los estratos más bajos de su sociedad; ya no es tiempo de Fagin, Oliver Twist ni David Copperfield (el hijo de la parroquia, se entiende, no el mago que hace como que vuela…), pero probablemente si el autor de Los papeles póstumos del Club Pickwick viviera en la actualidad, escribiría historias no muy lejanas a ésta que nos cuenta Clio Barnard.

The selfish giant sabe a verdad, a trozo de la realidad trasladado a la pantalla, aunque sepamos que es una ficción. Porque será ficción, pero existen los niños hiperactivos, y existen problemas si no son tratados por especialistas. Y existen niños que desde pequeños, sean hiperactivos o no, aprenden demasiado precozmente a buscarse la vida, como si en ese temprano tiempo de su existencia su objetivo no fuera jugar, formarse para ser una persona cabal, amar y sentirse amado por los suyos, ser feliz.

Bien rodada, con un pulso que nadie atribuiría a una novata, la película de Clio Barnard nos hace pensar que el cine británico comprometido tiene todavía, afortunadamente, mucho que decir.

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91'

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The selfish giant - by , Nov 13, 2013
3 / 5 stars
Libérrima versión wildeana