Película: Théo & Hugo, París 5:59

Un club de sexo gay en la madrugada de París. Bajo las luces tamizadamente rojas, en medio de una orgía, dos hombres se sienten especialmente atraídos entre sí. Tras un coito salvaje salen a la calle. Parece haber una conexión especial entre ellos, hasta que se dan cuenta de que no han usado protección, y uno resulta ser seropositivo. A partir de ahí, durante casi ochenta minutos, pasarán de la angustia a la tranquilidad, de la neurosis a la comprensión.

Théo & Hugo, París 5:59 es uno de esos filmes impensables hace sólo quince años. Al margen de que su temática, la del sexo gay, la del amor homófilo, ha sido tabú hasta hace relativamente poco, también hasta no hace más de década y media era impensable (salvo rarísimas excepciones, léase El imperio de los sentidos y muy pocas más) encontrar escenas de abierto carácter pornográfico en un filme comercial al uso; menos aún encontrar escenas de corte homosexual, como es el caso.

Pero, como suele ocurrir en ese nuevo cine que utiliza la pornografía como un recurso más (véanse los casos, por ejemplo, de Nine Songs, Anticristo, Nymphomaniac, Shortbus o La vida de Adèle), las escenas eróticas no son un fin en sí mismo, como ocurre con el hardcore puro, sino que colaboran como un elemento más en el mensaje del filme, que, a la postre, resulta ser el de una (otra) historia romántica. Porque los dos protagonistas irán conociéndose paulatinamente a lo largo de la escasa hora y media postcoital, en un ir y venir por un París de noche profunda, un París nocturno que es otro protagonista del filme, sin que se vea ni de refilón un monumento, ni siquiera la Torre Eiffel, que parece un “must” cada vez que aparece en una pantalla la vieja, hermosa Lutecia de los galorromanos.

Llama la atención la utilización de un recurso del cine romántico que popularizó West Side Story, en la famosa escena en la que Tony y María se ven por primera vez, en el baile: a partir de ese momento todo lo demás queda en la penumbra, inundándose de luz sólo el espacio más próximo de los que serán amantes; en Théo & Hugo… los directores utilizan ese mismo recurso, pero con la (considerable) variante de que el escenario es el club de sexo, los figurantes van en pelota picada y el movimiento del personal no es el del “dancing” sino el del “fucking”. Pero, aparte de eso (y de que los dos amantes también están en bolas, y con el pabellón enhiesto), la escena está rodada con la misma intención: todo queda en un segundo plano, en unas tinieblas como de catacumba, mientras que los dos hombres son iluminados con una fuerte luz cenital: es el momento del flechazo…

Película atípica, juega en su contra la intencionalidad expresa de contar su historia en tiempo real: los 97 minutos que dura el filme son exactamente los mismos en los que suceden los hechos, desde los veinte minutos iniciales de cuerpos sudorosos con el mentado flechazo hasta la posterior salida a las calles parisinas, el descubrimiento del sexo sin protección y el deambular por la ciudad de los dos que no se saben enamorados, pero sí zarandeados por el fantasma de la epidemia de finales del siglo XX, el sida, al que, entrados ya en el XXI, se sigue sin encontrar un remedio definitivo.

Pero el conjunto funciona: funciona la historia de “amor/odio” entre los dos incipientes amantes, entre la atracción sexual, quizá amorosa, y la repulsión por el hecho de haber follado sin condón; funcionan los diálogos, bien escritos y nunca banales; funciona el acercamiento entre ambos, el conocimiento progresivo de sus vidas, dos seres buscando eso que llaman felicidad.

Los directores, Olivier Ducastel y Jacques Martineau, suelen trabajar siempre juntos. No tienen todavía una filmografía demasiado dilatada, ni tampoco con títulos especialmente interesantes, pero aquí se les ve ya con tablas y con las ideas claras; usan con inteligencia las desiertas calles parisinas nocturnas, que recorren con sus personajes a uña de trávelin, cámara al hombro pero sin tembleques, lo que se agradece. Los protagonistas absolutos, Geoffrey Couët y François Nambot, se desempeñan bien en sus papeles y resultan convincentes.


Género

Nacionalidad

Duración

97'

Año de producción

Trailer

Théo & Hugo, París 5:59 - by , Jul 22, 2016
3 / 5 stars
El amor en los tiempos del sida