Película: Those awful hats David Wark Griffith será recordado, además de por ser uno de los genuinos padres del cine, por su notable pulso en los dramas y melodramas; en las comedias flojeaba más. No es ningún desdoro: muchos de los cineastas de mayor relieve han funcionado bien en comedia o drama, pero no viceversa. El caso de este Those awful hats parecería casi el de un spot cinematográfico, como los que actualmente recuerdan en las salas de cine que deben apagarse los móviles o ponerlos en silencio durante la proyección de la película, si no fuera porque en la fecha en la que se rodó, 1909, ese tipo de productos adyacentes a la película ni se imaginaban.

Corto muy corto, si vale la expresión, pone en escena los problemas que en las salas de exhibición cinematográfica existían por mor de los enormes sombrerazos que las damas de la época se gastaban, de tal forma que el pobre espectador al que le tocara ver el filme detrás de una de estas señoronas de sombreros como montañas, se las veían (nunca mejor dicho) y deseaban para seguir la historia de la pantalla. Sobre esa anécdota sin duda ínfima, pero que también sin duda tenía su importancia para los espectadores de la época, Griffith monta un pequeño vodevil con un grupito de espectadores que visionan una película, cuya pacífica contemplación es distraída por la irrupción de varias damas de tocados sombreriles tamaño armario empotrado, lo que supone una pequeña revolución en el patio de butacas, con enfrentamientos verbales y un poco de “slapstick” entre las señoras ensombreradas y los caballeros que no ven una torta.

Aunque es evidente el escaso interés a priori del filme, de tan mínima anécdota, esa minucia se trasciende con algunos elementos que le aportan unos gramos, quizá un cuarto de kilo de curiosidad. Por un lado, estamos ante una de las primeras veces en las que el cine se filma a sí mismo: vemos entonces al público mirando supuestamente una pantalla en la que se desarrolla una película; cine dentro del cine, pues, además con la peculiaridad de que la historia que se desarrolla en la pantalla que ven los espectadores está dada mediante sobreimpresión, sin que realmente se esté proyectando nada.

Por otro lado, Griffith, que no se puede decir que fuera precisamente un guasón, se permite aquí una broma cuando menos curiosa: para resolver el problema de los sombrerazos femeninos, hasta en dos ocasiones aparece por la parte superior del cuadro una gigantesca pala como de bulldozer (parece estar suspendida de una grúa; no existían aún tales imponentes maquinarias de la construcción), que a la primera dama le quita el tocado, y a una segunda directamente se la lleva vivita y coleando…

Una última curiosidad es la aparición como actor de Mack Sennett, uno de los grandes del Hollywood silente, si bien no es tan conocido como Chaplin o Keaton. Sennett fue actor, desde luego, pero sobre todo director y productor prolífico, con más de mil títulos en esta faceta, lo que hace palidecer su filmografía como realizador, a pesar de que dirigió más de trescientas películas, que se dice pronto…

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Those awful hats - by , Aug 07, 2013
2 / 5 stars
Esos horribles sombreros...