Película: Tropa de élite Hace unos años se pudo ver una película brasileña que causó sensación: “Ciudad de Dios” (ver crítica en CRITICALIA) concitó entusiasmos dignos de mejor causa, tanto desde tribunas exquisitas como en atriles bastante más vulgares, por no decir populacheros. Aquella alabanza de la violencia más rastrera y marginal parece tener ahora su contrafigura en esta “Tropa de élite”, que ofrece algunas sorpresas: la primera, que haya sido coproducida por Estados Unidos, concretamente por los hermanos Weinstein, cuyo título más conocido seguramente sea “El paciente inglés”; la segunda, que obtuviera el Oso de Oro en la Berlinale, galardón que se supone debería estar reservado para otros empeños; claro que ya se sabe la (estúpida) mala conciencia congénita del intelectual europeo, deseoso siempre de premiar al foráneo aunque sea una bosta de vaca; no es el caso de esta peculiar, polimorfa, casi poliédrica “Tropa de élite”, cuyo eje central gira en torno al proceso de selección de un sustituto para el capitán del BOPE (para entendernos, los GEO brasileños), pero con muy diversas líneas argumentales, aunque casi todas coinciden en lo mismo: la corrupción permanente de las fuerzas policiales (salvo los susodichos del BOPE, que se reputan enteramente como los herederos de Lot, de justos y honrados que son…), la gazmoñería rampante de los niños bien en sus críticas hacia la policía mientras se fuman un mono “empapelao” y se ponen la nariz “jirviendo”, la visita del Papa a las favelas en 1997, que impelen a las autoridades a limpiar de delincuentes (en la medida de lo posible…) aquel antro, y hasta el estrés insoportable al que se enfrenta quien dirige semejante cuerpo.
Pero, ¡ay!, no basta con ser incorruptible, como al parecer son los del BOPE, porque la historia deriva hacia el final en una intolerable justificación de la venganza que, desde luego, no casa con la integridad pregonada de los miembros de ese grupo de élite. Porque no “mangar” no lo es todo en una fuerza como estos GEO a la brasileña: si tienes el monopolio de la ley, no puedes ser a la vez policía, juez y ejecutor.
Al margen de este patinazo ideológico (no muy lejano, como vemos, de aquel “alégrame el día” que se hizo famoso en “Harry el Sucio”, aunque aquí se llega a más: directamente se alegran el día sin preguntar…), lo cierto es que el director José Padilha demuestra las virtudes habituales en el cine brasileño: colorido, fuerza narrativa, efervescencia. Además, aporta una notable potencia en el montaje, aunque con frecuencia la influencia de la temible escuela del Dogma termina recordando los mareantes estragos que han hecho los devotos de este nuevo baile de San Vito.
Cinematográficamente brillante, entonces, pero moralmente lamentable: esto no es una cuestión de catecismo, sino de decencia, en el mejor de los sentidos de la palabra, aquel que no tiene que ver con la entrepierna sino con la honestidad. Porque la postura del director, de sus guionistas y de la historia, es clara, prístinamente a favor de estos miembros del BOPE que, si hay que creer a sus fautores, son tan invulnerables a la corrupción como fáciles de instigar hacia la justicia por mano propia. Vaya pareja: “Ciudad de Dios” glorificaba la tarea indigna del camello y loaba al mequetrefe marginal de gatillo fácil; su contrafigura, “Tropa de élite” enaltece al policía inasequible al soborno pero sensible a reventar, literalmente, la cara del traficante que ha matado a uno de sus colegas. Así las cosas, la película de la gente normal, tanto de las favelas como de las otras zonas de Río, la gente que trabaja y lucha para vivir, ¿para cuando?

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115'

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Tropa de élite - by , Jul 22, 2008
2 / 5 stars
Integridad no es sólo honradez